VENTANA DEL AIRE.
El niño que yo fui.
[Juan Andivia]

juan andivia(Texto: Juan Andivia) Descubrí la frase: “Yo sólo soy lo que elijo” en medio de un guión con pretensiones de novela o, mejor, en medio de una novela que no era más que un guión y que, finalmente, rompió en película; me refiero a Dan Brawn. Y me detuve a pensar que era cierto, que somos lo que nos gusta, un conglomerado de preferencias, de opciones y oportunidades, con lo que vamos configurando una personalidad humanamente impura.          Ocurre cuando se decide trabajar en lo que interesa o en lo que seduce, cuando se decide convivir como objetivo o, sencillamente, vivir; cuando se ocupa el tiempo libre y, sobre todo, cuando se disfrutan las vacaciones, la conversación más recurrente de estos días. En ellas, no se trata de haber escogido entre el mar, la montaña o la ciudad, ni entre un viaje, el alojamiento rural o la familia, sino de optar por encontrarnos con nosotros mismos y, especialmente, con nuestros demás.

Se le atribuye a J.P. Sartre la frase de que el infierno son los otros; y, sobre todo en  situaciones de ocio, parece que lleva razón. El “estar con”, la compatibilidad sin trabajos es la medida de las afinidades y de los desencuentros, de los amores y de los hastíos. No hacer nada puede ser tan deseable como el llenarnos de actividades, sobre todo si se acierta con la compañía.

La elección, la huida, o lo que aceptamos sin resistencia, expresa quiénes somos en realidad; y los deseos incumplidos quiénes querríamos ser. Por eso, la frase del principio admite una matización: Somos también lo que nos dejan elegir, que no siempre coincide con lo que deseamos. Hay cosas que nos vienen impuestas, como la nacionalidad, la familia y, en un principio, el nivel social; y no todos somos héroes, emprendedores infatigables y personas duras y ambiciosas; pero esto sí, lo que elegimos es nuestro, con sus responsabilidades y con el funambulesco goce de la libertad.

En unos versos de P. Neruda puede leerse “¿dónde está el niño que yo fui? / ¿por qué anduvimos tanto tiempo / creciendo para separarnos?  Y es que a veces lo que llegamos a ser dista tanto de lo que soñábamos, que lo verdaderamente difícil es reconocernos.

 

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