Laberinto social.
Un gobierno decadente.
[Federico Soubrier]

federico soubrier(Texto: Federico Soubrier) Aunque para nada soy adivino, ya había vaticinado a mis compañeros funcionarios que el gobierno nos devolvería parte de la paga, nos subiría el sueldo y nos reintegraría los días de asuntos propios y canosos a finales de año con un único fin, el electoral.

En esta ocasión me tengo que expresar como Secretario General de la Sección Sindical de CC.OO. del Ministerio del Interior en Huelva para exponer que un gobierno sin el menor atisbo de negociación que no tuvo ni el más mínimo escrúpulo en secuestrarnos una paga extra y recortarnos días compensatorios obtenidos a cambio de perennes congelaciones salariales durante infinitas legislaturas, sencillamente por demostrarnos la fuerza que tenía una derecha totalitaria, metiéndonos un dedo en el ojo sobre todo con el  tema de los días, cuestión que no le suponía ningún tipo de gasto y se ejecutó por el mero hecho de intimidar, ahora se viene abajo, seguramente por el miedo de que se extinga la bicefalia por culpa de “Podemos”, junto con las cifras del  preocupante receso de agosto que los deja sin argumentos triunfalistas y, viéndole las orejas al lobo, comete la estupidez de ofrecernos un caramelo robado, pensando que somos imbéciles. La verdad es que a todos nos vendrá bien que nos devuelvan lo que es nuestro pero se lo podía haber ahorrado y más sabiendo que nos lo volverá a quitar si consigue engañarnos de nuevo, cuestión que no es baladí porque borregos hay a montones y es difícil distinguir las churras de las merinas cuando no se tienen dos dedos de frente.

Evidentemente, mis tendencias son de izquierdas, simplemente porque soy un trabajador, un asalariado, con esto como es normal sería más que suficientemente comprensible, pero además lo he mamado desde niño, mi abuelo fue uno de aquellos republicanos que visitó demasiadas veces la comisaría. Soy sindicalista porque estoy convencido de que necesitamos que alguien nos defienda de los empresarios, de los políticos e incluso de nosotros mismos, lo cual no quiere decir para nada que esté de acuerdo con la actuación de los sindicatos que a menudo suele ser nefasta, ni siquiera de la del mío, que por supuesto tiene cosas que enmendar, y mucho menos de los otros, los que van de la mano del gobierno cuando es socialista o los que lo hacen con el de ahora porque a la postre son empresa. Sencillamente, si no tenemos quien nos represente acabaremos trabajando hasta los ochenta años y los domingos por la tarde, que es lo que quisiera este gobierno que se tambalea y esa Europa alemana a la que rinde culto.

No entiendo de qué han pretendido presumir en Europa cuando les han ninguneado de una manera asombrosa, no permitiendo que participen en puestos relevantes, y no creo que de ninguna manera vuelvan a gobernar en mayoría después de haber mentido con un programa electoral que se convirtió en el negativo de una mala fotografía.

Todos sabemos que al final los políticos famosetes  se quedarán en sus poltronas y que los del miedo son los frikis que volverán a sus puestos de trabajo cobrando una tercera parte de lo que ganan ahora, ya metidos en un ritmo de vida que a todas luces les será insostenible, razón por la que a veces intentan llenar la hucha de cara a una posible recesión, pero en este caso personal, motivo por el que a veces sale a la luz la punta del iceberg.

Posiblemente si estuviésemos en Guatemala, Rajoy tendría serios problemas con todos los escándalos que lleva a cuestas su PP por fraude, financiaciones ilegales y otras vergüenzas, pero para su fortuna gobierna en un país que le ha permitido hundir el sistema de bienestar social, mermando la sanidad, impidiendo la educación a las clase media y baja, cercenando la libertad de expresión y sumiendo a los trabajadores en la inestabilidad y temporalidad.

Entiendo el miedo escénico que nos pretenden inculcar para evitar que los nuevos partidos de izquierdas irrumpan en nuestro devenir político, pero espero que seamos conscientes de que no nos puede ir peor, razón por la que deberíamos tratar de dar un giro e intentar apostar por un futuro en el que los movimientos obreros lo sean de verdad y podamos recuperar entre otras cosas una mejor calidad de vida extensiva a más familias y sobre todo lo que nos han robado o hemos perdido en el camino, además de una buena dosis de dignidad.

Federico Soubrier García

Sociólogo y Escritor

One Response to Laberinto social.
Un gobierno decadente.
[Federico Soubrier]

  1. ¡Te quie i ya tio!

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