Las generaciones poéticas onubenses VI: Xandro Valerio, mucho más que un letrista

Foto_Xandro_Valerio_reduc(Texto: Alejandro V. Bellido y Rafael Núñez Rodríguez) La historia de la copla española ha quedado marcada esencialmente por una serie de letras que, desde su creación y hasta nuestros días, se han ido repitiendo constantemente tanto en los escenarios como en el ámbito doméstico. Detrás de esas letras que tantas veces hemos escuchado a nuestras madres y abuelas, se encuentran nombres tales como Rafael de León, Antonio Quintero o el autor que nos ocupa hoy: el moguereño Alejandro Rodríguez, más conocido por su seudónimo Xandro Valerio. (© 2009 JUNTA DE ANDALUCÍA, Consejería de Cultura)

Xandro Valerio comenzó su carrera en las letras inspirado por nuestro moguereño más universal, del cual hablamos en la tercera entrega de esta serie de artículos. Dramaturgo y letrista de algunas de las coplas más cantadas de toda la historia como Tatuaje, Cuatro farolas, A tu vera o Cuchillito de agonía -entre muchas otras-, era también un poeta muy reconocido en la época. Hay quienes lo incluyen dentro de la Generación del 27, pero en cualquier caso, no cabe duda de que la lírica de Xandro Valerio era tenida en cuenta en la época, tal y como podemos ver a través del siguiente comentario, realizado por el escritor almeriense Francisco Cuenca Benet: “Entre la moderna generación de poetas españoles figura este escritor en puesto predominante, no sólo por el sentimiento y la emotividad de sus concepciones, especialmente en los madrigales, sino por su recia contextura espiritual y el exquisito léxico con que matiza sus obras”. Y es que a pesar de no estar lo suficientemente reconocido como poeta, Xandro Valerio publicó varios poemarios como Niño y Pueblo. Versos de Moguer (1935), Gozos del amor en silencio. Romances y sonetos (1950), y Llegada de Dios y las voces de la muerte (1961), este último caracterizado por una gran espiritualidad. Además, publicaba en la revista sevillana Grecia (1918-1920), dedicada especialmente al ultraísmo, junto a autores como Adriano del Valle, Rafael Cansinos Assens, Pedro Garfias o el onubense Rogelio Buendía.

Tanto sus poemas como sus letras fueron mostradas al público el mes pasado en la localidad natal del autor, concretamente en el Archivo Histórico Provincial, donde se expusieron cinco cuadernos escritos a mano por el escritor moguereño, pertenecientes al Fondo Garfias. En estas libretas manuscritas, fechadas entre 1915 y 1966, podemos encontrar una primera versión de La Parrala -una de las coplas más conocidas de Xandro Valerio- bajo el título Romance de la Parrala en Moguer.  La Parrala es una de esas coplas míticas de la obra de Xandro Valerio. Cantada por las más destacadas folklóricas del panorama nacional como Concha Piquer o Rocío Jurado, relata la vida de Trinidad “La Parrala” mezclada con elementos biográficos de su hermana, la también cantaora Dolores “La Parrala”. He aquí la copla:
La Parrala, dicen que era de Mogué,
otros aseguran que fue de La Parmá,
pero nadie pudo de fijo sabé
de dónde sería Trini la Parrala.
Las malas lenguas decían
que las claritas del día
siempre la daban bebiendo,
pero ninguno sabía
el porqué de la agonía
que la estaba consumiendo.
Unos decían que sí,
otros decían que no,
y pa dar más que decí
la Parrala así cantó:
Que sí, que sí, que sí, que sí,
que a la Parrala le gusta el vino;
que no, que no, que no, que no,
ni el aguardiente ni el marrasquino.
Que sí, que sí, que sí, que sí,
que si no bebe no pué cantá,
que no, que no, que no, que no,
que sólo bebe para olvidar.
¿Quién me compra este misterio?
Adivina adivinanza;
¿Por quién llora, por quién bebe,
por quién sufre la Parrala?
Dos hombres riñeron una madrugá

dentro der cormao
donde ella cantaba,
y el que cayo herío dijo al expirar:
“Por tu curpa ha sío,
Trini la Parrala”.
Los jueces al otro día
a la Trini preguntaban
si a aquel hombre conocía,
y la Trini contestaba:
\”Yo no lo he visto en mi vía
ni sé por qué lo mataban\”.
Unos decían que sí,
otros decían que no,
y pa dar más que decir
la Parrala así cantó:
Que sí, que sí, que sí, que sí,
que la Parrala tiene un amante;
que no, que no, que no, que no,
que ella no quiere más que a su cante.
Que sí, que sí, que sí, que sí,
que si no bebe no pué cantá,
que no, que no, que no, que no,
que sólo bebe para olvidar.
¿Quién me compra este misterio?
Adivina adivinanza;
¿Por quién llora, por quién bebe,
por quién sufre la Parrala?

Esperemos que iniciativas como estas sigan teniendo cabida en nuestra provincia para así honrar y difundir la figura de uno de nuestros grandes poetas y posiblemente el más destacado de nuestros letristas. Compositor de coplas que han conformado parte de la banda sonora de Huelva, Andalucía y España.

 

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