TERETES.
Le bourgeois gentilhomme.
[Paco Velasco]

Paco Velasco(Texto: Paco Velasco) La referencia, el gentilhombre apellidado Zapatero. Político gentilhombre. Burgués gentilhombre. Pero gentilhombre. Gentilhombre en la acepción que ustedes gusten. De correveidile a comecocos. De servidor de señores a mayordomos de poderosos. De caballero distinguido a bufón o truhan. Ya les digo. Despáchense. Hay barra libre.

Con todo, permítanme que rememore las andanzas del burgués gentilhombre narradas por el incomparable Molière. El hijo de trapero que persigue la aristocracia. El saltador de pértiga de los estamentos sobre el colchón de su fortuna heredada. El acuñador de alianza de civilizaciones en la cuna de guerras, desencuentros y conflictos. Zapatero Jourdain en manos de Dorantes de pacotilla. Zapatero muñidor de alucinaciones peligrosas. Zapatero. Un antes y un después de una ensoñación inacabada. Tantos seguidores. Cuantos secuaces.

Qué está pasando en España. La tendencia de algunos a lo políticamente correcto resulta un ejercicio de funambulismo ético que anuncia un batacazo de meninges. Felipe dijo ayer que de independencia, nada. Soliviantado por el desliz dialéctico, se levanta hoy, según afirma La Vanguardia, con que Cataluña debe ser una nación. Antier, que nacionalidad. Pasado mañana, que estado. La coherencia de Felipe ya se midió cuando lo de entrada en la OTAN, no. De salida, menos. Y eso que el señor González sí tiene categoría de estadista. Porque lo que es Zapatero.

Qué va a pasar en España. Que hay que no perder elecciones. Si no se pueden ganar en solitario, búsquese la compañía de otros. Pedro Sánchez se envuelve en la bandera de España cuando mitinea en algunos territorios peninsulares. En Cataluña, no, que sus conmilitones del PSC se lo comen. Cuando acude a la Ciudad Condal, es más catalanista que Piqué.

Qué pasa con Piqué. Pues qué va a pasar. Lo del miedo de siempre. Que se nos cabrea la izquierda relativista y se amedrenta la derecha acomplejada. Que los pitos al himno de España constituyen una bellísima muestra de libertad de expresión. Que los silbidos a un jugador deben ser considerados en el BOJA como un acto lamentable de los fundamentalistas españoles. Pasa a Piqué que se ríe del colectivo de pusilánimes que dedican tertulias bizantinas a sus jugadas politicastrantes. Que se va de discotecas hasta el amanecer, sí, con permiso del seleccionador, del presidente de la FEF y del mismísimo ministro de Deportes. Y cuidadín con las críticas al mozo, que van cargadas de misiles contra Cataluña.

Y con la Constitución, qué. Que se pisotea cuantas veces sea preciso. ¿Y el Estatut? No, es sagrado. ¿Y Els Segadors? Ni mucho menos, es el símbolo de un pueblo. Desde luego, Zapatero no es el único burgués gentilhombre. En su partido, antes y después, florecen como hongos. A la izquierda, una selva. En la derecha, los brotes comienzan a preocupar.

Caray. Al final, la automordedura de lengua va a ser la panacea. Mira que si en un partido de la selección, un Iker cualquiera abandona el terreno de juego en defensa del respeto exigible a los símbolos de su nación. Lo mismo que un futbolista negro lo hace cuando un mentecato lo insulta desde la grada. Pero eso no va a ocurrir. Lo del respeto a los símbolos. Al tiempo. Porque no es lo mismo un gentilhombre que un hombre gentil. Bajo la piel del primero palpita un deseo de independizar a Cataluña. Que no se atreven a confesar.

 

 

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