TERETES.
Animaladas.
[Paco Velasco]

Paco Velasco(Texto: Paco Velasco) Así me parece el espectáculo del toro de La Vega: una animalada. Y tal denominación me sirve para las fiestas salvajes donde se martiriza a toros, patos, gallos, ardillas, palomas, burros o cabras. Es inagotable el abanico de animales civilizados torturados por descendientes salvajes del homo erectus.

Centrar la furia en Tordesillas, me parece un ejercicio de mala baba. En esta sociedad de los medios y de los escaparates televisivos, los amantes de los festejos taurinos se han convertido en el enemigo a batir. El maltrato a las aves, a los caprinos y a otras especies se contempla como algo baladí. Los malos de la película son los que encauzan su frustración en la sangre de los toros. Poco importan los caballos muertos en romerías y peregrinajes a causa de horas sin  descanso por parte de los memos descerebrados que los montan. Ni las ocas a las que se les estalla el hígado porque se las obliga a tragar alimentos a través del embudo. O…

La crueldad de algunos se expresa en unidades de cultura y de desgobierno. La tradición no es la excusa de la barbarie. No recuerdo quién escribió que no se puede prescindir de la tradición pero que tampoco se puede confiar en ella. De la tradición, la costumbre, como hábito legado por la primera hasta convertirse en norma, por injusta que sea. Decía Bacon que nuestro pensamiento sigue el curso de la naturaleza, que las reglas rigen nuestro hablar pero que es la costumbre la que gobierna nuestra obra. En ese caso, el hábito de desterrar la crueldad nos humanizará y la costumbre de aplicar justicia nos hará moralmente justos.

Mirar por el ojo de la aguja constituye una perversa práctica. A su través solo vemos la caricatura de la realidad. Perdemos de vista que los humanos somos maestros en el arte de tirar la piedra y esconder la mano. Que para garantizar la seguridad de los consumidores, metemos espuma de afeitar a presión en el estómago de los animales. Y para calibrar la calidad del dentífrico, se fuerza a ingerirlo a cobayas, conejos y ratas.

El paso hacia el progreso moral se subordina a la avidez por lo material. La ley debe regularizar la situación. Ni toros de La vega ni cabras ni patos. Ni ojos cerrados ni lenguas cortadas. Dura lex, sed lex.

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