Laberinto social.
La bomba siria.
[Federico Soubrier]

federico soubrier(Texto: Federico Soubrier) Tras cinco años de guerra, Putin apoya a Bashar al Asad mientras que Obama le pide que dimita, y a su vez todos, añadiendo la UE, pretenden acabar con el autoproclamado Estado Islámico. Lo cierto  es que este drama generó el éxodo de la población Siria, víctima principal del conflicto armado. Fueron muchos los que empezaron a dirigirse a países colindantes pero la noticia adquirió mayor notoriedad cuando miraron hacia nosotros.

El Viejo Mundo acaba de recibir una bomba de relojería. Los refugiados sirios han destapado la incapacidad de una Europa presumida, dejando a la vista una colada sucia y parcheada.

Hungría, República Checa y Eslovaquia impiden llegar a una negociación positiva en cuanto al cupo de refugiados que debería repartirse a lo largo y ancho de toda la comunidad, bloqueando hasta en tres ocasiones el acuerdo de un borrador en las reuniones de los ministros de la UE.

España se despliega en un gesto que la honraría si no hubiese tenido tirados a millones de sus ciudadanos sobrepasando el nivel de pobreza, mientras se dedicaba a decir que “esto va bien”, que “salimos de la crisis”, preparando medios de transporte, viviendas y asilo político a los que vienen de fuera.

Alemania se rasga las vestiduras posiblemente entre otros motivos para desestigmatizarse de un pasado imborrable sin tener en cuenta que su PIB per cápita puede duplicar sin dificultad al de otros países del entorno.

El Vaticano, con dinero para tostar todas las vacas del mundo, se limita a tirar la pelota al tejado de sus parroquias europeas.

Francia, aquella que designó en 1938 a los refugiados españoles de la guerra civil como “extranjeros indeseables” y los encerró en campos de concentración en condiciones infrahumanas, no sé tampoco a qué altura estará. Espero que a la de su salario base, dos veces el español.

Nuestras costas llevan décadas recibiendo inmigrantes en paupérrimas condiciones, cuando no sus cadáveres, y jamás ha habido un despliegue político de semejantes características para estos “ciudadanos de tercera”. Aunque a éstos se les designa como “inmigrantes económicos”, también hemos sido hasta la fecha unos de los países de la UE con más dificultades para conseguir el otro tipo de asilo, el político, debido al blindaje de nuestras fronteras.

Indudablemente hay que dar la cara y responder a quienes huyen de una guerra para salvar la vida pero el pastel con el que se encuentra una sociedad que ignora su propia miseria va a ser complicadísimo encajarlo en la desequilibrada nevera europea, que viene presentando averías desde que se fundó.

Tal vez la visión del astronauta, aquella del que ve un mundo sin fronteras, en cierta medida  pacífica, equitativa y estable desde la distancia, sería la meta a alcanzar, donde todos fuésemos ciudadanos de primera y consiguiésemos vivir en paz.

Federico Soubrier García

Sociólogo y Escritor

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