DESDE MI CABINA.
¿Hacia dónde va el Decano?.
[Paco Morán]

Recreativo-Mérida (Espínola)

Recreativo-Mérida (Espínola)

El Decano sigue anclado. Un empate con sabor a derrota ante un equipo que huele a Tercera División, el Jumilla. Un escenario, el Municipal de La Hoya, en el que el Recre debió ganar a un equipo que sólo recibió el respaldo de 80 aficionados. Es el Jumilla, un equipo al que han tenido que rescatar los antiguos directivos haciendo una recolecta para pagar una nómina, dado que los jugadores estaban dispuestos a plantarse. El grupo inversor que parecía iba a llevar al club a Segunda División, desapareció de la noche a la mañana dejando deudas y caos en el club murciano.

Una semana en la que dos jugadores se marcharon por no cobrar. Todo era propicio para ganar y el Decano falló.

Es la típica frase: si no ganamos aquí no le ganamos a nadie.

Y cierto es que viendo las evoluciones del partido y analizando al rival, uno llega  también a preguntarse: ¿igual el Recre tiene la plantilla que tiene y por ello está en la zona baja de la tabla?

Parémonos a pensar que no hay más para poder aspirar al ascenso. Toledano ha hecho la plantilla que ha podido en función del caos económico.

Ahora la solución parece que pasa por cesar a José Domínguez y formar a Ceballos.

Es una fórmula para ver si el equipo mejora. Los representantes ya llevan tiempo ofreciendo a sus entrenadores, algunos incluso gratis. Ahora oirán cientos de nombres que se postulan para ser entrenadores del Recre. Yo no daré ni uno solo, si bien veo a José Domínguez fuera del banquillo entre hoy y mañana.

No creo que el cambio de entrenador vaya a catapultar al equipo hacia la zona alta de la tabla, pero entiendo que la ley del fútbol marca estos parámetros.

El problema del Recre viene derivado por el caos económico y por la desafección que hay en el entorno albiazul. Todos los malos resultados deportivos en el último año, es una consecuencia de la gestión de unos dueños que se metieron, sin dinero, en un club histórico para ver si el milagro de los panes y los peces se producía. Ahí empezó la deriva de la entidad.

Los dueños del Recre nunca tuvieron dinero ni para tomar un café.

Ya es hora de que el alcalde Gabriel Cruz se siente frente a Comas y le pregunte de verdad si está capacitado para evitar que el Recre caiga por el abismo. De no serlo, debería poner las llaves del club en manos del Ayuntamiento antes de liquidar la sociedad.

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