Declara este viernes la expareja y madre de los fallecidos en el doble crimen de Almonte

La expareja y madre de los fallecidos en el doble crimen de Almonte, una niña de ocho años y su padre, ocurrido en abril de 2013, ha sido citada a declarar de nuevo este viernes en el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción 1 de La Palma del Condado.

Según reza en la providencia del juez, a la que ha tenido acceso Europa Press, también acuerda dar traslado al perito, en este caso Juan José Hellín Moro, de las cuestiones planteadas sobre un informe, encargado por la acusación, sobre las zapatillas deportivas que presuntamente calzaba el supuesto autor, F.J.M., cuando ocurrieron los hechos.

Del mismo modo, este mismo miércoles han sido citados a declarar tres peritos psicólogos que han atendido a la madre y expareja de los fallecidos tras los hechos.

Cabe recordar que la titular del juzgado que lleva el caso ha denegado por segunda vez a principios de este mes de septiembre la puesta en libertad de F.J.M., detenido por su presunta relación con este doble crimen de Almonte, cuando era pareja a su vez de la madre y exmujer de los fallecidos.

La juez entiende que, a pesar de los informes de los peritos propuestos por la defensa, “no han variado las circunstancias y los motivos tenidos en cuenta para la adopción de la medida cautelar de prisión provisional del imputado”.

En el auto judicial, la juez sigue considerando probado que los restos de ADN hallados en tres toallas, ubicados en dos baños diferentes de la vivienda donde aparecieron los cadáveres, “se han dejado por contacto directo con estas toallas, y no por transferencia indirecta o secundaria, y en fechas no muy alejadas en el tiempo a los hechos que se investigan”.

Por todo ello, los datos analizados llevan a descartar la tesis que mantiene la defensa debiendo concluirse que “la transmisión hubo de producirse necesariamente por contacto directo y no, como indica la defensa en su escrito, por transferencia directa o secundaria” a través de la expareja y madre de los fallecidos, a su vez pareja del presunto autor de los hechos cuando ocurrieron, “cuando menos en su estancia en la casa hasta el día 8 de abril de 2013, su visita al día siguiente o su última visita para cambiar las fundas del sofá acaecida en la tarde del 26 de abril 2013”.

Cabe recordar que esta petición de libertad fue solicitada el pasado 5 de agosto por su defensa para que se dejara sin efecto la prisión provisional acordada el 28 de junio de 2014 y ratificada posteriormente en el auto del 5 de diciembre de ese mismo año. Esta misma petición fue trasladada al Ministerio Fiscal y a las acusaciones particulares personadas, oponiéndose todos ellos a los solicitado.

Por su parte, la Fiscalía persiste en el riesgo de fuga del imputado, teniendo en cuenta la falta de arraigo suficiente del mismo y la gravedad de las penas que llevan aparejadas los delitos investigados, y también el riesgo de alteración de fuentes de prueba, ya que, pese a que la investigación se encuentra bastante avanzada, restan aún por practicar testificales esenciales para la causa.

LAS PUERTAS “NO FUERON FORZADAS”

Cabe recordar que en el auto dictado en diciembre, en que también negó la libertad del acusado, la juez se refirió a otros indicios que consideró fundamentales para denegar la libertad como el hecho de que “ninguna de las dos puertas de la vivienda habían sido forzadas, lo que denotaría que la persona que accedió a la vivienda tenía copia de las llaves o que era conocido por los fallecidos”, así como que un vecino escuchó una discusión entre dos hombres de “acento almonteño”.

Otra cuestión que destacó la titular del juzgado es que, pese a que el detenido sostiene que no se marchó del establecimiento en el que trabajaba hasta pasada las 22,00 horas, lo cierto es que ninguno de sus compañeros, salvo la que era madre y expareja de los fallecidos, pudieron corroborar tal información.

Del mismo modo, la juez mantuvo la confrontación del acusado con la declaración de otros testigos imparciales, que coincidieron en que vieron a éste el 27 de abril en su vehículo particular antes de las 21,00 horas, cuando todavía era de día.

De igual forma, no otorgó credibilidad a la declaración de la madre y expareja de las víctimas y de la exnovia del acusado al considerar que ambas están “muy mediatizadas por sus sentimientos” hacia el detenido. “Lo cierto es que ningún testigo objetivo puede corroborar que éste estuviera aquel día en el supermercado en el que trabajaba desde las 21,15 horas hasta las 22,00 ó 22,15 horas”, aseguró la titular del juzgado.

TENÍAN MALA RELACIÓN

La juez considera que, en fecha de la muerte, el adulto fallecido no mantenía mala relación o problemas con ninguna otra persona que no fuera el acusado –ambos trabajaban en el mismo lugar y la expareja de éste había vuelto con uno y con otro–.

A su vez, por lo que respecta a las características de la agresión y lesiones de las víctimas, la madre de la niña fallecida aseguró en su declaración que “quien entró en la vivienda lo hizo para matar y no para robar” y aún podría precisarse más en el sentido de que “lo hizo para matar al adulto y que la niña fue una víctima accidental por hallarse presente en el momento de los actos”, señaló la juez.

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