La Junta completa el programa contra la tuberculosis y la brucelosis bovinas en Doñana

La Consejería de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural ha completado las actuaciones del programa contra la tuberculosis y la brucelosis bovinas en las explotaciones del Parque Nacional de Doñana. Las últimas pruebas de diagnóstico, que se llevan a cabo después de que en los meses de julio y agosto se ejecutara la campaña de vacunación contra la enfermedad de la lengua azul, han perseguido descartar la presencia de ambas patologías en las 257 reses marismeñas, raza autóctona en peligro de extinción e incluida en el Catálogo Oficial de Razas de Ganado de España, localizadas en el enclave de La Vera, que aglutina a un total de 27 ganaderos.

El objetivo, como ha puesto de relieve la delegada territorial de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural, Josefa González Bayo, es “controlar la prevalencia de estas enfermedades en la cabaña onubense para su erradicación”. La responsable de este departamento de la Junta de Andalucía en Huelva ha incidido, en este sentido, en que la sanidad animal viene a constituir no sólo la necesaria garantía de seguridad alimentaria y, por tanto, de calidad para el consumidor, sino también un puente directo hacia una mayor rentabilidad de las explotaciones ganaderas de la provincia y hacia la exportación y el comercio con terceros países. De ahí, ha subrayado, que la ejecución de estos programas “sea una prioridad en toda nuestra comunidad autónoma”.

En lo que se refiere al Parque Nacional de Doñana, la Consejería de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural divide el espacio en siete zonas, cada una de ellas dotada de un Código de Explotación Unificado e integrada por un número de animales y de ganaderos determinado. La cantidad de bovinos asentados en los pastos comunales de este monumento de la biodiversidad asciende a alrededor de 2.500 reses adscritas a un total de 89 ganaderos.

Dada la particularidad de la base territorial del Parque Nacional y al no ser posible el acceso al mismo sin autorización previa, como ha recordado Josefa González Bayo, el calendario de los saneamientos o chequeos (dos al año en el caso de la tuberculosis y uno en el de la brucelosis) se cierra de manera previa en el Foro para la Sanidad Animal de Doñana. En la reunión participan las asociaciones ganaderas, la Agrupación de Defensa Sanitaria Ganadera (ADSG), el Espacio Natural de Doñana, la Delegación Territorial de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural, la Oficina Comarcal Agraria (OCA) Entorno de Doñana y la Estación Biológica de Doñana. La meta es que las actuaciones partan del diálogo y cuenten con el consenso de todas las partes implicadas.

La tuberculosis bovina

El programa de erradicación de la tuberculosis bovina, una enfermedad infecciosa limitante del desarrollo ganadero, ha conseguido controlar en los últimos años su prevalencia. En concreto, consiste en la aplicación de la prueba diagnóstica conocida como intradermotuberculinización (IDTB) y el sacrificio de los animales que resulten positivos. A continuación se somete a aquellos rebaños con animales positivos a una segunda prueba complementaria denominada ganma-interferón, que aumenta la detección de ejemplares infectados.

La normativa establece también que los movimientos para vida de animales deben producirse, normalmente, con la previa ejecución de la IDTB y se calificarán las explotaciones ganaderas en función de la situación frente a la enfermedad y se regularán los movimientos entre ellas en función de las mismas. Los ganaderos que sufren el sacrificio de reses son indemnizados.

La brucelosis bovina

La brucelosis bovina es otra enfermedad infecciosa limitante del desarrollo ganadero y de gran relevancia en términos de salud pública. La fuente primaria de infección reside en las hembras preñadas que, al abortar o parir, expulsan grandes cantidades de brucellas con el feto, las membranas y los líquidos fetales. El programa de control de esta patología, no obstante, ha conseguido reducir su incidencia hasta lograr casi niveles de erradicación.

Los trabajos se centran en la realización de pruebas de detección y el sacrificio obligatorio de los animales positivos. Otras acciones han consistido en la instauración de medidas profilácticas sobre las explotaciones en las que se han detectado bovinos afectados, tanto sobre las instalaciones como sobre los pastos, y un control exhaustivo de los movimientos y la reposición de las mismas, sin olvidar la intensificación de las pruebas diagnósticas para elevar con la mayor brevedad posible su calificación sanitaria.

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