La provincia contaba con cinco astilleros en época del Descubrimiento

151016 Profesores David González y Phillip Williams (2)La segunda sesión del III Congreso Internacional que se celebra en San Juan del Puerto ha puesto de relieve este sábado las importantes infraestructuras marítimas con las que contaba la provincia de Huelva en época del Descubrimiento.

La conferencia “Astilleros, barcos y construcción naval en los puertos del Tinto y en la costa de Huelva en tiempos de los Descubrimientos: Palos de la Frontera” elaborada por Julio Izquierdo Labrado, de la Asociación de Estudios Iberoamericanos y Colombinos Rábida y David González Cruz, Catedrático de Historia Moderna de la Universidad de Huelva, ha levantado la expectación de los asistentes tras dar a conocer los tres astilleros conque contaba Palos de la Frontera, otro en San Juan del Puerto y un importante puerto en la isla de Saltés.

La ponencia ha analizado la construcción de embarcaciones en las localidades de ambas orillas del río Tinto y en la costa de Huelva, en general, en la época de los descubrimientos, aunque se ha centrado principalmente en el puerto de Palos, de donde partió la expedición colombina para descubrir el Nuevo Mundo. En ella se ha puesto de manifiesto la existencia de tres astilleros en la villa palerma, lo que indica la gran capacidad que tenía su término municipal para la producción de carabelas. Se presentó igualmente el conjunto de barcos que Palos aportó a la empresa americana desde la emisión de la real provisión de la Corona el 30 de abril de 1492, que le obligaba a armar dos carabelas para ponerlas a disposición de Colón, hasta las diferentes expediciones que tuvieron lugar durante el siglo XVI: siguientes viajes colombinos, descubrimiento de Brasil, Armada de Pedrarías Dávila, entre otras. Sin duda, sus astilleros dotaron a la Monarquía y a los exploradores de una parte significativa de las naves que cruzaron el océano Atlántico a fines del siglo XV y primeras décadas del XVI.

Por otro lado, la investigación presentada esta mañana demuestra como importante novedad la existencia de un puerto en la isla de Saltés, coetáneo a la época del descubrimiento, del que la historiografía no tenía noticias hasta el momento. Asimismo, el estudio realizado atestigua, también como novedad, el funcionamiento de un astillero en San Juan del Puerto, de manera que se constata la fabricación de embarcaciones por parte de carpinteros de ribera en todas las localidades del estuario del río Tinto (Huelva, Moguer, Palos de la Frontera y San Juan), así como la propiedad de ellas por parte de sus vecinos. También se ha abordado, junto a los carpinteros de ribera, el trabajo efectuado en la construcción o reparación de barcos por parte de los calafates, así como otros oficios relacionados con esta actividad marítima; es el caso de los cordoneros, herreros, esparteros o toneleros.

También se han ofrecido detalles de los lugares de aprovisionamiento de la madera necesaria para los astilleros de Palos y de la costa de Huelva, elaborándose con este objetivo un mapa que muestra la geografía de la producción de la materia prima imprescindible para la fabricación de los navíos.

Esta sesión matinal fue precedida por la ponencia “Los mares que corrompen. Nuevas perspectivas sobre los barcos y la tecnología en el Mundo Atlántico, Siglos XV y XVI”, la cual ha estado a cargo de Phillip Williams de CEHISMI-CESEDEN que habló sobre el desarrollo de la tecnología y los barcos del siglo XV y XVI centrada en la interpretación de 1588, la gran armada, Sir Francis Drake.

En su presentación cuestionó que el desarrollo de la tecnología fuera tan impactante como han dicho muchos historiadores “si examinamos la carrera del famoso corsario inglés encontramos que el uso de barcos de remos fue clave para muchas de sus campañas.  La historia de los corsarios del Norte de África también demuestra que había limitaciones muy precisas sobre el uso de las nuevas tecnologías de la navegación y la construcción de barcos” -expuso.  Según señaló “no se puede dudar que había cambios en los navíos y que estos tuvieron unos impactos enormes en la organización financiera y económica del viejo continente”. En muchos casos parece que vale la pena poner tales transformaciones en un contexto más matizado. Las obras recientes de historiadores como José Luis Casado Soto, recién fallecido, N.A.M. Roger, Kenneth Andrews, Cheryl A.Fury, Peregrine Horden, Nicholás Purcell, Giancarlo Casale, John H.Pryor, e Ángel Alloza Aparicio sirven como base de repensar la historia de los mares que corrompen.

 

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