Buenas perspectivas para el consumo de las familias españolas

(Foto: Homify)

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Los últimos datos sobre el crecimiento económico en España arrojan unas cifras positivas con las que se atisban la cada vez más anhelada salida de la crisis. El crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) español superará el 3% este año y rondará esa cifra en 2016, según los datos oficiales del Gobierno y las previsiones tanto del Ejecutivo central como de las autoridades económicas europeas y del Fondo Monetario Internacional.

La última noticia positiva para la economía española ha sido la nota dada por una de las agencias internacionales de calificación más importantes del mundo (Standard & Poor´s), que ha elevado por primera vez en los últimos cuatro años la calificación de la deuda española.

Los buenos datos macroeconómicos se comienzan a ver en la economía real y las perspectivas de los consumidores han comenzado a ser menos negativas que lo venían siendo entre los años 2009 y 2014.

La bajada del desempleo en términos interanuales, según ha recogido la Encuesta de Población Activa (EPA) del tercer trimestre, es uno de los efectos positivos más inmediatos, e igual ocurre con el consumo de las familias, que comienzan a pensar ya en algunos de los proyectos que habían dejado aparcados en los últimos cuatro años, ante la evidente inestabilidad económica y laboral.

Los datos oficiales del Ministerio de Economía hablan de un incremento del consumo interno y sectores como el inmobiliario comienzan a salir del letargo en el que habían caído. Son muchas las familias que han comenzado a mirar al futuro con optimismo y muchas las que han decidido dar el paso de comprar muebles nuevos o incluso cambiar la cocina. Modernizar este lugar de la casa suele ser uno de los proyectos que se aparcan cuando hay crisis y es justo ahora, cuando se comienza a salir, el momento en el que más familias están pensando en qué hacer, por ejemplo, con esa cocina que se nos ha ido quedando desfasada con el paso del tiempo.

Cualquier modificación en la casa, y mucho más en la cocina, no sólo debe verse como un gasto, sino que la perspectiva correcta es la de acertar para darle a la vivienda un mayor valor y, al mismo tiempo, disfrutar de un espacio familiar en el que tantas horas pasamos.

Cambiar la cocina es una tarea que muchas veces asusta, por las implicaciones que tiene, ya que un cambio puede llevar aparejada la necesidad de contratar a distintos profesionales. Es por eso que lo más recomendable sea buscar a profesionales capaces de ofrecer un paquete total, con un presupuesto cerrado y sin sorpresas.

Otro consejo que no debe olvidar es el de dirigirse a las administraciones públicas (delegaciones de Vivienda en las comunidades autónomas o dirección generales de Vivienda del Estado) para conocer con detalle las posibles ayudas que se pueden recibir por la rehabilitación de parte de la vivienda. Las administraciones han descubierto en estas posibles ayudas una manera de reactivar un sector como la construcción y los consumidores debemos estar al tanto para conocerlas con detalle y ver si nos podemos beneficiar de las mismas.

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