Vive el autobús

cebra(Texto: Vicente Toti)  Como siempre estoy entre Zalamea y Huelva, me he convencido de que será mejor aparcar mi coche a la entrada de la ciudad, y usar el autobús para adentrarme en ella. En caso contrario: buscar aparcamiento, echar monedas, poner la matrícula en la maquinita…, multa si te pasas del tiempo, o garaje pagando un pastón.

Sacas el bonobús, sesenta céntimos, y vas donde quieras, te sientas y ves la ciudad y la ciudadanía.

Hace unos días, el amigo Aly, el del primer semáforo, frente a la Universidad, no estaba en su puesto por mor de la lluvia que caía en ese momento. Llego al siguiente semáforo en verde y paro, porque un muchacho cruzaba por el paso de “cebra” con el muñeco en rojo para él. El conductor del vehículo que me seguía se me pone al lado y me riñe por no haber pasado estando en verde para mí y en rojo para el muchacho que cruzaba: “¡Tenías que haber pasado!”. Eso, y le mato, le contesto yo. “¡Tenías que haber pasado!” Eso, y yo mato al chaval por no esperar unos segundos. “¡Tenías que haber pasado; estaba en verde!” Eso, y yo lo mato… De pronto el conductor parece recobrar el sentido común, me sonríe, y me dice: “Perdone, amigo, lleva usted razón”. Arranco satisfecho, aparco cerca de casa, espero el autobús número 7 que me lleva hasta la Plaza de las Monjas. Un periódico, un café y a escribir esto antes de que se me olvide.

 

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