DESDE MI CABINA.
Semana decisiva para el Recre.
[Paco Morán]

Alejandro Ceballos, nuevo entrenador del Recreativo de Huelva, junto a Manolo Toledano.

Alejandro Ceballos, nuevo entrenador del Recreativo de Huelva, junto a Manolo Toledano.

Al fin una victoria bajo una nueva etapa en el banquillo. Ceballos debuta con buen pie ante un joven Betis B que pudo empatar cuando el Decano no supo o no pudo cerrar el partido. Hubo algunas cosas que cambiaron respecto a la etapa de José Domínguez. El equipo defendió algo mejor y Ale Zambrano adelantó su posición tal y como jugaba en su etapa de juvenil. Y es que considero que el chaval tiene llegada y se le coarta bastante cuando lo pones por delante de la defensa.

La mano de Ceballos quiere dar al equipo otro aire de competitividad. Desde luego más horas que con el portugués van a trabajar, y físicamente estarán mucho mejor que antaño.

No hay duda de que Ceballos no dará descanso a sus hombres hasta no sacar el máximo rendimiento de todos ellos.
El trabajo semanal al final tiene sus frutos en el terreno de juego.

Ese capítulo deportivo parece que está en la línea de mejora siempre que el dueño de club cumpla con sus compromisos de pago. La llegada de Ceballos no me hará cambiar ni un ápice de mi tesis al recalcar que si el equipo se entronca en la falta de cobros, luchará por no descender a Tercera división.

Llega ahora una semana en la que la gran manifestación del recreativismo está preparada para mostrar a España que un símbolo de nuestro fútbol está en riesgo de desaparición. Hacen falta tres millones de euros y un nuevo dueño que sea capaz de poner orden económica en la entidad. La manifestación podría servir para hacer reflexionar a Comas de que algo debe hacer para evitar la muerte de Decano. Si ve a diez mil onubense gritando por una solución, no creo que vaya a seguir dándole patadas a la pelota hacia delante con la idea de ir ganado días sin saber para qué. Ya ha quedamos más que demostrado que Comas es un mal empresario. No hay administrador en el mundo que tenga en su empresa una plantilla de empleados a la que no puede pagar. Y sin embargo los mantiene con la morosidad propia del que ni paga ni da solución al problema, ni dio una salida cuando el equipo descendió. Sólo actuó despidiendo a gente cuando los empleados se manifestaron al pedir cobrar. Actuando así no será empresario del año en su vida. Y a todo ello se le une su indigencia económica.

Por lo tanto llega otra semana decisiva en la que los empleados ya vuelven a estar en tres nóminas y media de débito.

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