Laberinto social.
La OMS, contra el jamón
[Federico Soubrier]

federico soubrierCuando escucho la noticia de que un grupo de investigadores canadienses se ha propuesto mejorar la esperanza de vida en pacientes que sufren cáncer usando vino, me sorprende a su vez cómo la Organización Mundial de la Salud es capaz de asegurar el mismo día que las carnes procesadas, las rojas y la charcutería contienen sustancias cancerígenas, y se queda tan campante.

Aunque ningún medio ha entrado a fondo en el detalle del jamón serrano, seguramente por no lanzar las campanas al vuelo, el informe lo incluye específicamente, y esto, a la larga, siendo una noticia difusa con poco aporte científico de quienes se tuvieron que retractar de sus observaciones sobres los huevos y el café,  puede suponer unas pérdidas económicas de un valor incalculable, sobre todo teniendo en cuenta que en España más de 80.000 personas trabajan directamente en el sector, e indirectamente qué se yo.

Recuerdo haber estudiado la jugada que realizó Edward L. Bernays, sobrino de Sigmund Freud, aplicando la teoría del psicoanálisis de su tío a la publicidad, consiguiendo de un lado que las mujeres comenzasen a fumar, lo cual marcó todo un hito, y de otro, que los médicos estadounidenses, previo pago, recomendasen un desayuno abundante introduciendo en el americano los ahora instaurados huevos con tocino, dado que este último no estaba teniendo salida al mercado por entonces y eran sus productores los que le habían contratado.

En un momento en que el jamón ibérico está conquistando Asia y no tengo porqué explicar la importancia del sector en nuestra provincia tanto a nivel local, nacional como internacional, estas noticias a mi entender, sensacionalistas, ya que incluyen en el mismo grupo un quehacer artesano inmemorial, que una hamburguesa o un kebab, pueden perjudicar seriamente las economía nacional, sirva de ejemplo que en dos mil trece se exportaron desde nuestro país más de trescientos millones de euros de productos de jamón curado, tanto blanco como ibérico.

Recientemente, para ser más precisos, en febrero de este año, nos sorprendían con la noticia de que un estudio del Hospital Ramón y Cajal efectuado a nivel mundial demostraba que el consumo moderado de jamón de cebo y de bellota era beneficioso para el sistema cardiovascular, en contra de lo que se promulgaba tiempos atrás.

Lo que nos faltaba es que en las etiquetas que cuelgan de las pezuñas del jamón o la paletilla nos coloquen la fotografía de un colon afectado, como hacen con las cajetillas de tabaco.

No entiendo como la OMS es capaz de lanzar al tejado una piedra de semejantes dimensiones y apostillar que “Eso no quiere decir que se dejen de consumir tales productos”. O es que sí, o es que no, prácticamente nadie se come todos los días un plato de pata negra. Tal vez pretenderán que pongamos menos lonchas en los bocadillos, pero apuesto a que sí en sus comidas, esas tan merecidas después de las “extenuantes reuniones”, les colocan unas bandejas de jamón de Jabugo, cuando finalicen los comensales los platos quedarán repletos…de huellas.

Espero que el próximo estudio de la citada organización verse sobre los fosfoyesos y el agua de la Ría. A ver si ponen tanto esmero.

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