Sin presidente hasta finales del presente año

Imagen de archivo de Pablo Comas, presidente del Recreativo de Huelva, en la que aparece a su lado Antonio Martín.

Imagen de archivo de Pablo Comas, presidente del Recreativo de Huelva, en la que aparece a su lado Antonio Martín.

El Consejo de Administración del Recreativo de Huelva se reunió la tarde de este jueves y aceptó entre otras muchas cuestiones la dimisión que una semana antes había plasmado por escrito el anterior presidente Benjamín Naranjo, el cual deja el club por motivos de salud y por las continuas promesas incumplidas por parte del dueño de la entidad, Pablo Comas, que sigue sin poner al día de sus emolumentos a empleados y profesionales deportivos de la entidad. La dimisión de Naranjo fue aceptada y su puesto queda vacante hasta la próxima Junta General de Accionistas prevista para finales de año, justo cuando se cumplirán 126 años de vida del club más antiguo de España. La no aceptación del cargo de presidente por parte de los actuales consejeros recreativistas provoca que Pablo Comas cada vez se quede más solo en el club, hasta el punto de que los propios consejeros seguirán de momento en el cargo para no provocar un vacío de poder en el Consejo y una más que probable causa de disolución de la entidad pero con el ultimátum lanzado al máximo accionista de que si no regulariza la situación económica antes del presente año, se marcharán todos en la próxima Junta de Accionistas.

A día de hoy a Pablo Comas sólo le queda una carta bajo la manga y a lo que está apostando todo en su incierto futuro como máximo responsable del Recreativo de Huelva. Que en las próximas semanas o próximo mes a más tardar, la Audiencia Nacional le conceda la cautelar al club decano en relación al embargo de cuentas que le viene manteniendo la Agencia Tributaria desde hace casi dos años y que tiene completamente ahogado al club en el apartado financiero. Si esa cautelar no se lleva a efecto y se le deniega al Recreativo, la etapa de Comas al frente del Decano habrá tocado a su fin, porque está más que comprobado que no tiene capacidad económica para solucionar los graves problemas del club más antiguo de España y la presión social hacia él es ya insostenible.

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