Laberinto social.
El noPhone, chute tonto para adictos.
[Federico Soubrier]

federico soubrier(Texto: Federico Soubrier) Nuestra sociedad debe estar llegando a un extremo en el que ya no vamos a tener solución. Compruebo la noticia de que, por aproximadamente tres euros y a través de internet, te venden un pedazo de plástico negro del tamaño de tu móvil, el noPhone, que no vale ni para partir nueces, no tiene botones ni pilas, pero eso sí, un peso y volumen exactos, un clon tonto del Smartphone, cuyo único fin es cortar tu adicción aliviando tu ansiedad.

Ya conocía la noticia de que muchas personas sienten las vibraciones de las llamadas a su móvil sin llevarlo encima, algo así como un temblor en el muslo o las nalgas, según dónde se haya habituado a transportarlo el digamos “obseso” necesitado de una comunicación permanente.

Hay algunos jóvenes que declaran públicamente querer primero a su móvil, después a su madre, como suele ser lo habitual, y seguidamente al resto de los miembros de la familia, mascotas o amigos a discreción y ya se va haciendo habitual ver grupos de ellos en los que cada cual se entretiene en teclear esas notas que necesitan emisor, mensaje y receptor, sin tener prácticamente diálogo con el “amigo no virtual” que se encuentra sentado a su lado.

En las redes, en el momento en que dejas de ser interactivo quedas anulado y eso es lo que te debe proporcionar la necesidad de meterte otro chute sin importar la incongruencia que puedas estar redactando. De hecho, una nueva práctica en los restaurantes consiste en que todos los comensales colocan sus móviles uno sobre otro en el centro de la mesa, y el primero que no puede evitar usar el suyo es el que tiene que pagar la cuenta.

Ya han sido demasiados los adolescentes que se han quitado la vida por haberles retirado sus padres el teléfono a causa del excesivo gasto que estaban realizando.

Estudios de la Universidad de Durhan revelaron que el cuarenta por ciento de encuestados o posponían o aceleraban sus relaciones sexuales por motivos tecnológicos, lo cual vuelve a constatar que nuestras vidas se están viendo seriamente afectadas y habría que ir poniendo freno a esta vorágine cibernética de alguna manera.

Parece un poco nefasto que te puedas curar esta adicción portando algo que tenga una forma similar a lo que produce tu problema, que no sirva para nada, y no sé por qué me recuerda a aquellas personas mayores, pertenecientes generalmente al medio rural, que se metían una castaña, una bellota, o una ciruela seca en el bolsillo para evitar las hemorroides o un ajo para que la suerte te acompañe. Tal vez, ahora que viene el invierno la solución pasaría por sustituir el móvil por media tableta de chocolate, llevártela a la cama o al trabajo según la ocasión y consumirla poco a poco antes de que se derrita. A grandes males, peores remedios. No tenemos solución.

Federico Soubrier García

Sociólogo y Escritor.

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