VENTANA DEL AIRE.
Contra la libertad.
[Juan Andivia]

juan andivia(Texto: Juan Andivia) Vamos a ver si consigo enterarme: Cuando un yihadista se refiere a París como la capital de la abominación y la perversión, entendemos que esas “maldades” son que la gente vista como le de la gana, que las mujeres usen poca ropa y lleven el pelo suelto, que se oiga música americana y se baile (“en Bataclan estaban reunidos centenares de idólatras en una fiesta perversa”, se lee en uno de los textos reivindicativos), que el amor no sepa nada más que de amor, que veamos la televisión, salgamos por la noche y el estado sea laico o aconfesional. Bien. Y todo esto, que llamamos libertad e igualdad, son nuestros valores.

Ellos tienen otras convicciones y, por eso, hay que acabar con nosotros por pecadores y como venganza por lo que les hemos hecho, o les estamos haciendo en otros lugares. La verdad es que no creo que pueda aportar nada más en este terreno.

Aunque, ahora que caigo, he conocido a muchos conciudadanos que critican el modo de vestir de la gente y suelta frases como a Ese lo rapaba yo, o A aquella la mandaba yo a Transilvania; y he oído Aquella joven va pidiendo guerra, porque los pantaloncitos no les cubren los glúteos o el escote casi le divide la camisa; y me han aburrido esos comentarios no estéticos, que venían a decir que, por lo visto, existe también aquí una limitación en la manera de vestir. ¿Estos no son ataques contra la libertad?

Pero lo más grave es que muchas veces eran/son jóvenes (si no, el problema lo solucionaría el tiempo) y siguen devolviendo a sus novietas a casa para que se cambien, les prohíben salir con algunas personas y les vigilan-controlan-permiten sus relaciones; y ellas aceptan, cegadas por la belleza efímera de un rostro, un pantalón o un carácter.

Claro que también hay quienes, en nombre de una Biblia en donde se discrimina a la mujer, no admiten los matrimonios del mismo sexo y los califican con adjetivos nada piadosos. Y estos componentes radicales, tengan quince o setenta años están entre nosotros.

A ver si me aclaro: La guerra no es contra unos u otros, para colmo diseminados en el caso del nuevo terrorismo, sino contra la libertad, por lo que, además de las medidas que decidan tomar los gobiernos contra esos extremismos religiosos, hay una guerra interior de la que debemos alertarnos (ya van casi cien mujeres asesinadas este año y sus asesinos no gritaban el nombre de Alá, sino probablemente “Eres mía”).

Por definición, todos los terrorismos son intransigentes y, por desgracia, se cultivan en edades tempranas; y con todos deberíamos ser igualmente implacables.

 

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