TERETES.
Enemigo nacional.
[Paco Velasco]

Paco Velasco(Texto: Paco Velasco) Me decía un amigo: “estoy tan harto de los papanatas de derechas, que el 20-D votaré a Podemos y, de ser posible, a la CUP”. “Cuanto más radicales, mejor”, precisaba. “Sé que el precio a pagar será desorbitado pero o tomamos medida de las consecuencias de nuestros actos, o que salga el sol por Antequera”, concluía.  “No puede ser –sentenciaba- que un parado, sin subsidio de desempleo, que no recibe sino una ayuda mensual de cuatrocientos euros, y con la casa embargada y aviso de desahucio, se detenga a pensar qué es lo mejor para España, cuando España no remedia el mal de cientos de miles de sus habitantes, reclamaba encolerizado”. “Que yo lo paso mal, que el país se joda, sin perdón, con la extrema izquierda”, decía a modo de estrambote de unos versos tristes.

La democracia asamblearia es más antigua que los paños de cocina. Las asambleas interminables, ya sentados en círculos en la plaza mayor, ya dispuestos en cómodos sillones de un cine de barrio, despejan la duda sobre quiénes no tienen más trabajo que salir del paro o vivir de la política o ser más ricos que Creso o que Amancio. Del mismo modo que la clase política de los últimos cuarenta años vuelve a quedar en entredicho dada la ligereza de su equipaje ético y el miserable bagaje de su capacidad de representación de la ciudadanía.

Pues bien: como mi amigo, los desesperados entienden que si hay que abolir el capitalismo, lo eliminamos por las malas o por las peores. Que si nacionalizar la banca es una prioridad improrrogable, ayer antes que hoy, para que los banqueros públicos se llenen los bolsillos al nivel de los privados. Que si conviene salir de la UE, pues adelante y, a falta de pan blando, el pan duro de las instituciones más reaccionarias. En cuanto a la independencia de Cataluña, pues allanamiento total, a fin de que las demás comunidades autónomas de España quieran seguir el camino y acuñar la España desvencijada. Respecto a la amenaza terrorista, despreciar la defensa armada y erradicar a la policía represora porque la culpa de ese problema es el capital que reina en Occidente. Lo mismo que si se rompe el desagüe de nuestro inmueble y, lejos de acudir prestos a tapar el boquete, los propietarios preferimos discutir sobre las causas de la rotura mientras los residuos fétidos invaden todos los pisos. Lo mejor de lo mejor para arreglar este mundo cruel es el apocalipsis. Manda narices.

Lo mismo Pablo Iglesias o Antonio Baños se convierten en los grandes líderes que la España desvencijada necesita para su permanencia como nación hecha polvo. Lo mismo Zapatero consigue su propósito de aliar a las incivilizaciones y salir corriendo, a continuación, como alma que teme al diablo. Lo mismo España nunca fue nación y Cataluña fue siempre reino. Lo mismo el fundamentalismo religioso, sea del signo que fuere, es la solución ideal, si no se relega a los fieles del bahaísmo, zoroastrismo, brahmanismo, budismo, confucianismo, taoísmo o shinto, entre otras manifestaciones de la espiritualidad oriental. Lo mismo todo el caos en que se sume Occidente es el resultado de la doctrina cristiana o del judaísmo. Lo mismo.

Lo mismo, si los votos como el de mi amigo son mayoritarios el próximo veinte de diciembre, la España desvencijada alcanza la altura de progreso económico, de libertad y de derechos de la Cuba de los Castro, de la extinta Unión Soviética, de la Venezuela de Maduro o de esas teocracias que sirven de referencia a todas las poblaciones del orbe. Cuanto peor, mejor para mi amigo, para quienes como él piensan y para quienes como él votan. Por eso, reitero, para amigos como el citado, para qué quiero enemigos. Pero me hace reflexionar y comprender que la indignación es el umbral moral de la desesperación y que ésta es la situación silenciosa que, acaso, todos hemos vivido más de dos veces en la vida.

Terminemos con el Quijote: “la razón de la sinrazón que a mi razón se hace, de tal manera mi razón enflaquece”.

 

 

 

2 Responses to TERETES.
Enemigo nacional.
[Paco Velasco]

  1. Aurelio Pino Domínguez

    A mediados de los 90 del pasado siglo, conocí a un peruano con protección policial, cercano a Ayanta Humala. Sus palabras fueron breves, pero tan determinantes como las comentadas por su “amigo-enemigo”. El político peruano deseaba la llegada del CAOS para según él, renacer desde 0 (el cero absoluto de lo que fuera una nación como su natal Perú), como un Ave Fénix renacido de sus cenizas, que hubiese arrasado con todo, para desde una hipotética nada, resurgir de entre los escombros de un inmenso terremoto político, de valor 10 en la escala de los jemer rojos de Camboya. Algo así parece que muchos hastiados de lo que sembraron infinidad de politicastros hispanos (incluido un argentino recientemente españolizado de Ada Colau “quitabanderas de España en el Ayuntamiento de Barcelona). El día 20 de Diciembre será un ser o no ser. El día 21 ya no habrá remedio.

  2. Mis felicitaciones porque a este paso no se distingue el atún del betún y venga guapines a las televisiones espectáculos.

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