Los conductores del accidente de la avenida Montenegro, en el que hubo dos muertos, defienden que su conducción fue adecuada

El conductor del autobús se enfrenta a una petición de pena de tres años y cinco meses

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Los conductores de un autobús y de un camión cuyo choque en la avenida de Francisco Montenegro de Huelva el 1 de octubre de 2012 provocó el fallecimiento de un hombre y de una mujer de 21 y 32 años y una veintena de heridos, tres de ellos graves, han coincidido este viernes durante el juicio, que ha quedado visto para sentencia, en afirmar que su conducción fue adecuada.

El conductor del autobús, que se enfrenta a una petición de pena de tres años y cinco meses de cárcel por dos delitos de homicidio por imprudencia y un delito de 24 delitos de lesiones por imprudencia grave, ha reconocido los hechos ante el juez, pero no la forma que mantienen las acusaciones.

Por su parte, el conductor del camión, para el que se pide una multa de 600 euros, a razón de diez euros diarios durante dos meses y la privación al derecho de conducir vehículos a motor por un periodo de diez meses, por dos faltas del homicidio por imprudencia leve, tras insistir en que su actuación fue la correcta, ha detallado que las vigas que llevaba como carga en el camión “estaban bien aseguradas y señalizadas con un panel V20, en vez de los dos obligatorios, porque no tenía y luces rotatorias y que iba a una velocidad de unos 20 ó 30 kilómetros por hora, que redujo cuando fue a girar hacia la calle a la que iba”.

Del mismo modo, ha dejado claro que “colocó el intermitente para indicar el giro a la derecha”, momento en el que se abrió a la izquierda para entrar recto y evitar un golpe con el bordillo y con ello un riesgo inminente de vuelco de la carga. A su vez, ha señalado que miró por el retrovisor antes de iniciar la maniobra advirtiendo una luces “bastante lejos y sin ver peligro”, dejando claro que hizo “la maniobra que tenía que hacer”.

El conductor del autobús ha detallado que el día de los hechos, el 1 de octubre de 2012, circulaba por la Avenida Francisco Montenegro, sobre las 8,20 horas, cuando decidió adelantar un vehículo, se cambió de carril para rebasarlo y prosiguió en el carril izquierdo con la intención de adelantar a un camión de grandes dimensiones cargado de vigas.

Este adelantamiento lo realizó, según ha manifestado, “a unos 50 ó 60 kilómetros por hora, poniéndose en paralelo”, sin embargo, en ese momento escuchó un golpe en la parte trasera del autobús que lo desplazó a la derecha, por lo que giró al lado contrario para enderezar.

En este momento, al mirar por el retrovisor vio al camión que estaba doblado y que escuchó a “la gente –los pasajeros– gritar por lo que fue frenando con precaución”.

“YO NUNCA HE MENTIDO”
“Yo nunca he mentido”, ha dejado claro el acusado, tras incurrir en algunas contradicciones respecto a declaraciones anteriores, refiriéndose a la visibilidad de la carga del camión y de la indicación de la maniobra con el intermitente.

De igual forma, ha recordado que “no sospechó que el camión pudiera hacer algún tipo de maniobra al ir tan despacio y al no haber señalización que lo indicara”, al tiempo que ha precisado que “dio tiempo al impacto” porque él tampoco iba rápido y “porque hizo un giro brusco”.

Por último, ha señalado que tras los hechos ningún pasajero le recriminó su actuación, sino que “todo lo contrario. La mayoría de los pasajeros de la línea son habituales y me han apoyado y se siguen montando conmigo”, así como que sufrió mucho porque tuvo que atender a las víctimas.

Uno de los testigos de los hechos, ha señalado que “la viga invadió el carril”, y otro ha precisado que “el giro fue imprevisto y que cada uno iba por su carril”. El policía local, instructor del caso, ha señalado que “la visibilidad era buena y que la carga en el camión sobresalía entre 20 y 30 centímetros”. En cuanto al intermitente, ha señalado que “varios testigos dijeron que lo llevaba puesto el camión para girar a la derecha, que comenzó antes de llegar el autobús, y lo han dado por hecho”.

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