La fotografía, la música y la poesía inundan el Molino del Pintado

Molino del Pintado Ayamonte (1) Molino del Pintado Ayamonte (2) Molino del Pintado Ayamonte (3) Molino del Pintado Ayamonte (4) Molino del Pintado Ayamonte (5)(Texto y fotos: José Luis Rúa) Hace un año por estas fechas, Paula, el técnico del Molino del Pintado en Ayamonte, ponía en marcha un mercadillo de artesanía y segunda mano, con la intención de dinamizar algo más si era posible, una instalación de un enorme significado y situada además en medio de las marismas, lo que la rodea de una belleza única. Junto al plan inicial, se contó desde el inicio con una serie de actividades paralelas que le dieron más realce si cabe. Exposiciones, presentación de libros, lecturas poéticas…

Y hoy, casualmente un año después, ha sido el mercadillo con un mayor ambiente. Quizás el magnífico tiempo para las fechas que estamos, ha puesto su granito de arena. La presencia de Tere Pedregosa y su grupo de zumba, han marcado el ritmo de la mañana. Chipi desde el control, ha dispuesto los sonidos musicales de la manera más que acertada. El olor de una paella, que luego se demostró que tenía un sabor especial,  atrajo no solo a los hambrientos, sino a los curiosos, a los expertos o sencillamente a todos los visitantes de la mañana.

Y en el salón de actos, la magnífica exposición fotográfica compitiendo en el espacio y las sensaciones. Lolo Concepción con su visión cotidiana de la vida en la marisma, con sus detalles de fauna y flora, con sus sensaciones llevadas al papel para retenerlas de por vida. “Marismas del Guadiana”, 15 instantáneas de formato medio donde la vida y el color han jugado magníficamente. Y por enfrente, unas 30 fotografías algo más pequeñas, provocadoras de sentimientos, buscando el rechazo y soplando al viento la denuncia del horror, realizadas en los santuarios más universales. Javier Chalet ha seleccionado aquellas instantáneas que más podían herir al espectador, las que mayor rechazo iba a provocar y ha sido capaz de logarlo. “El último tren”, es una espectacular muestra de los campos de exterminio nazis, de los asentamientos más repudiados de la humanidad, de los barracones más llenos de muerte de los últimos siglos, entre otros del hoy museo del miedo, “Auschwitz”

Y rodeados de instantáneas, compartiendo espacio e igualmente provocando sensaciones, Fernando Cabrita, un gran abogado, magnifico deportista, único como crítico literario y personalísimo poeta, se mostró de nuevo al público que llenaba la sala, con sus últimas creaciones. “ Ça c´est ma Riviére” un poemario al que ha unido ilustraciones importantes y donde se nos deja ver en su lado más lirico. Y con el resumen de escritos periodísticos, prólogos o ensayos sobre “ Que dicen los poetas algarvios y andaluces de hoy” nos abre su personalísimo escaparate, donde manifiesta su pensamiento sobre autores de uno y otro lado de la frontera, autores que le sustraen por la forma de hacer poesía en el día de hoy. Autores de la talla de Manuel Moya o Uberto Stabile. Y otros que nos sorprendieron con su presencia y nos regalaron alguna de sus últimas creaciones, léase Pepa Virella, Eva Vaz, José Luis Piquero, Eladio Orta o Pedro Jubilot. Una alineación de lujo para un día que se nos ofreció muy especial.

En un ambiente festivo de mercadillo, donde a buen seguro se premiaba el buen hacer de Rocío, la actual gestora del Ecomuseo del Molino, se pudo disfrutar al completo de la cantidad de puestos tanto de artesanía como de segunda mano, de las ofertas tan variadas de mercancías, de la diversidad de actividades y de las ganas de sentirse de nuevo en la siguiente edición.

 

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