DESDE MI CABINA.
El umbral de la espera.
[Paco Morán]

Pablo Comas, presidente del Recreativo de Huelva.

Pablo Comas, presidente del Recreativo de Huelva.

(Texto: Paco Morán) Una vez más comenzamos esta semana atípica con declaraciones de Jesús Vázquez poniendo en cuarentena la palabra del dueño del Recre, Pablo Comas. Cuando uno miente muchas veces, a la siguiente promesa, su credibilidad queda como difundir en mensaje en el desierto.

En todo caso, en esta semana decisiva sabremos si la Justicia concede la medida cautelar para desbloquear las cuenta del Recre o por el contrario todo seguirá igual. Esta medida ha sido la gran baza que vende el consejo de administración, algo que no considero esencial para la supervivencia del Decano. El problema es que hay que inyectar un dinero que el dueño del Recre nunca tuvo, ni tendrá. Sus prestamistas son los que han dado oxigeno al Decano en estos meses. Queda la gran duda si algún día querrán cobrar en acciones.

También en esta semana tendrá lugar la reunión de Comas con el alcalde de Huelva, Gabriel Cruz,  para poner precio a sus acciones. Me temo lo peor. Comas pondrá un precio elevado para dejar sin argumentos a la Mesa de la Unidad. Todo lo que sea una cantidad superior a un euro, sería una barbaridad.

Todo en una semana en la que también habrá partido en Melilla.

Pero es tanta la preocupación, que incluso hoy el capitán del Recre apuntilla que hasta que los problemas burocráticos no se solucionen, el equipo no podrá centrarse del todo en su trabajo.

Yo estoy en la misma línea de Jesús, dado que asumo que esta temporada el ascenso no será posible y lo único que podríamos celebrar sería la venta de las acciones de Comas. Pero ojo, que no sea un indigente económico el que se haga cargo de esas acciones. Meterse en otro callejón sin salida sería ya sí, la muerte del Decano.

Comas está que no tiene ni para tomar café, pero tiene que mantener a su empresa viva aunque sea con el mínimo de oxigeno en sus pulmones. De no ser así, el chino o árabe de turno que él espera para dar el pelotazo, no llegaría nunca para aliviar las arcas de Comas y así abandonar el Recre con los bolsillos llenos.

 

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