Tráfico pone en marcha una campaña de control del consumo de alcohol y drogas

El objetivo, evitar que los conductores que hayan ingerido alcohol o alguna sustancia psicoactiva se pongan al volante

Tráfico Guardia Civil control alcoholemiaLa Dirección General de Tráfico pone en marcha mañana una nueva campaña especial de control del consumo de alcohol y drogas entre los conductores, que se extenderá hasta el 20 de diciembre. El objetivo, evitar que los conductores que hayan ingerido alcohol o alguna sustancia psicoactiva se pongan al volante.

La campaña llevada a cabo en el mes de agosto concluyó en las carreteras de la provincia de Huelva con un total de 3,387 pruebas de alcoholemia, de las cuales solamente 47 dieron positivo –el 1,4%– Asimismo, de los 40 conductores sometidos al test salival para comprobar la presencia en el organismo de drogas, 12 resultaron positivos –el 26,7%–.

El aumento de los controles preventivos aleatorios, según explica la DGT, es uno de los factores que está favoreciendo un cambio de comportamiento entre los conductores, hasta el punto de que el porcentaje de positivos en controles de alcoholemia ha descendido del 5% al 1,7% en el último decenio a nivel nacional. No obstante, el objetivo es bajar del 1% establecido en la Estrategia de Seguridad Vial 2011-2020.

Por el contrario, el índice de conductores con rastros de consumo de drogas o de algún medicamento, que influya en la conducción, se mantiene demasiado alto. El cannabis y la cocaína son las dos sustancias más frecuentes halladas.

Ante estos datos, la campaña de vigilancia y control que se va a llevar a cabo a partir de mañana va a prestar de nuevo especial dedicación a las inspecciones aleatorias del consumo de drogas, que tienen unos efectos más prolongados que el alcohol y unas secuelas mayores.

En este objetivo, la labor que desempeña los agentes del Subsector de Tráfico de la Guardia Civil resulta crucial e imprescindible, así como la colaboración de las policías locales que se suman a esta campaña, especialmente los fines de semana y en determinados lugares donde la existencia de locales de ocio actúa como reclamo para los conductores más jóvenes.

En definitiva, el objetivo principal es evitar que los conductores que hayan ingerido estas sustancias o alcohol se pongan al volante, ya que su consumo está relacionado con una mayor accidentalidad, repercute en una mayor mortalidad y supone, además, un riesgo para los peatones.

 

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