Alejandro Rodríguez, un joven isleño junto a dos estrellas Michelín

Alex Redondo (primero por la derecha) con el equipo de Ángel León en el Caribe

Álex Redondo (primero por la derecha) con el equipo de Ángel León en el Caribe.

Cuánto de bueno le está pasando a Huelva en los últimos tiempos en el plano culinario. La primera estrella Michelín, la de Xanty Elías y su Acanthum, ha sido todo un revulsivo para que lo bueno que ha tenido, desde siempre, la provincia onubense, salga catapultada hacia el exterior y escriban sobre ello los más prestigiosos periódicos internacionales.

Isla Cristina tampoco es ajena a esta corriente de moda por la cocina autóctona, entre otras cuestiones, gracias a un joven isleño que nació tras la barra de un bar y luego ayudó en el chiringuito familiar. Alejandro Rodríguez Redondo, Álex para los amigos, a sus insultantes 26 años de edad, está provocando de forma natural, que la localidad sea protagonista de varios espacios televisivos que, sin duda, le ha reportado una promoción impagable.

Álex nacía en Isla Cristina mientras sonaba en la tele la sintonía del Sabina del primer programa culinario español, Con las Manos en la Masa. No iba para cocinero, a pesar de que su familia siempre ha regentado bares y chiringuitos en los que el joven “echaba una manita”, sobre todo durante las vacaciones escolares veraniegas.

Hace poco, estando en paro, no teniendo claro qué hacer con su vida, se le cruzó por delante la Escuela de Hostelería de Islantilla y decidió probar suerte, con resultados más que positivos porque a partir de ahí empezó a amar la cocina. Dos años entre fogones, prácticas con comensales de verdad y la inestimable enseñanza de sus profesores que le inculcaron la disciplina de una cocina profesional, consiguieron que Álex pudiera hacer sus prácticas en un Barceló Premium, en su restaurante granadino de dos tenedores, La Bobadilla y de ahí con Ángel León en su A Poniente, del Puerto de Santa María de Cádiz, con dos estrellas Michelín.

Como recuerda Álex, “aquí descubrí el tipo de cocina que quería hacer, la gastronómica” y que ha pulido junto a uno de los mejores cocineros andaluces del panorama actual, con quien guarda muchas similitudes, como el amor y respeto por el pescado, su buen humor y la pasión por el carnaval, “aunque cante igual de mal que yo”. “Trabajar con León es otro mundo, la disciplina, la forma de cocinar tan profesional, todo programado y elaborado a diario, no tiene nada que ver con lo que yo había hecho antes”, dice -Alex, “encontrarme con mas cocineros que comensales o dedicarle cuatro horas a un sofrito, son detalles que me impresionaron y me mostraron la magnitud de donde estaba”.

Después León lo elegiría para acompañarle en el Chef Tour que la cadena hotelera Iberostar realizó por el caribe. Álex viajó a Méjico, República Dominicana y Cuba, lo que le reportó un extra de experiencia “que nunca viene mal si te quieres dedicar a este mundillo en constante innovación”.

Más recientemente, El Tangai, de Canal Sur Televisión, le dedicó una pieza en uno de sus programas, donde Alex sale del A Poniente, en El Puerto de Santa María, para viajar hasta su Isla Cristina natal, mostrándola a toda Andalucía. Y a continuación, ayudando a su amigo Ángel León, en su programa El Chef del Mar, de la Primera de TVE, que grabó uno de sus capítulos en la localidad onubense, y Álex, como no podía ser de otra forma, le ayudó en sus elaboraciones.

Alejandro se siente un privilegiado, “creo que he tenido bastante suerte en la vida, aunque creo mas en el trabajo diario” y espera para su futuro próximo aunar sus dos pasiones, la cocina e Isla Cristina y por ello ya le da vueltas, para dentro de unos años, a un restaurante propio donde pueda exponer lo que sabe hacer, sin olvidar de donde salió y seguir ayudando a sus tíos en los establecimientos familiares. “Reinventemos el chiringuito de playa pero, por favor, que no me quiten los chocos fritos, ni la cocina tradicional isleña”, concluye Álex.

Alejandro Rodríguez Redondo, un joven de Isla Cristina que, por casualidad, terminó frente a los fogones de la Escuela de Hostelería y de ahí a trabajar, codo con codo, con el cocinero del plancton y dos estrellas Michelín. Si esto lo ha conseguido a sus veintiséis, veremos dentro de unos años. Atentos a partir de ahora…. ¡oído cocina!

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