TERETES.
Autoridad Portuaria.
[Paco Velasco]

Paco Velasco(Texto: Paco Velasco) Servidor ha mostrado, y muestra, su discrepancia con Pablo Iglesias en cuantas ocasiones he considerado preciso intervenir. Discrepancia que, en el caso del Psoe, he elevado a la enésima potencia. La casta/secta adquiere valor de organización endógena con fines de beneficio propio, cuando, como bien dicen los de Podemos, el funcionamiento de las puertas giratorias aplasta en su engranaje a cualquiera que pierda el paso y el espacio.

La Junta de Andalucía, y de la tía de Susana, ha nombrado a Javier Barrero presidente de la Autoridad Portuaria de Huelva. Ahí lo tienen. Después de una carrera política de salones cortesanos, si bien en un obligado plano de segundón y escudero, el señor Barrero se pasa al lado oscuro, pero bien pagado, de los poderes provinciales. El cementerio de elefantes en que se ha convertido el Senado no satisface a este prohombre del no sé qué. El Puerto de Huelva es una prebenda más apetecible que la Cámara Alta de la Nación española. Dónde va a parar. El dinero público es tan sagrado que quien no trinca arriba, procura hacerlo abajo. Bajo el mensaje torticero de servicio público, los de la casta/caspa desafían al viento de la jubilación de los pobres con la retirada áurea de los ricos y de los amantes del dolce far niente.

Ignacio Caraballo, otro que lleva un par de días viviendo de la cosa pública, ha mostrado su apoyo al que fuera su antecesor en las lides del chalet del Conquero. Faltaría más. Desmoraliza –escribía Barrero- la impunidad generalizada. Toma del frasco, Paco Velasco. La impunidad, sentenciaba el susodicho prócer, es la salvaguarda de la corrupción. Paco Velasco, si no quieres arroz, media docena de tazas.  Pero como no hay dos sin trescientos, les reproduzco otra perla del mecenas portuario: “la corrupción es también una estrategia que busca dominar las instituciones democráticas tomando el poder político”. En Barrero nunca debió calar el mensaje de la viga en ojo propio. El pobre. Lo mismo nunca leyó el evangelio con tanto trabajo de desarrollar el país.

Al igual que Pablo Errejón Bescansa, Javier no quiere atacar al poder. Persigue asaltarlo. Uno por las buenas legales y el otro por los recovecos institucionales. Atacarlo sería destruirlo. No quieren eso. Todo lo contrario. Pretenden gozarlo. Con la fruición de los traidores. Con la alegría de los fanáticos. Con la locura de los desesperados. Iglesias Bescansa Errejón es dueño de sí mismo porque aspira a alcanzar la cima del alto mando. Civil y militar. Si me apuran, religioso. Barrero es propietario de sus ambiciones y esclavo de sus contradicciones.

Ambos corren tras el poder excesivo. Aunque sea efímero en un caso y quasi vitalicio en el otro. Por más que débil e inestable. El poder es un esclavo sin alma. Confunde obediencia con subordinación y prudencia con cobardía. La democracia les es útil en la oposición pero, sobre todo, en el gobierno. Toca doblegarse a las opiniones de otros. No dudan, incluso, en matrimoniar con extraños compañeros de cama. El culto a la divinidad encuentra su sede en estos personajes de reality show. La divinidad se encarna en nacionalismos ramplones y en ataques fingidos de epilepsia socializante. Da igual el medio con tal de besar el fin. Es la reedición de la democracia viciada en tiranía.

Qué bochorno, papi. No tuvimos bastante con Petronila que ahora nos obsequian con Javier. La ruina y el escándalo de la Casa de la Bola se trasladan, con sus bártulos a los archivos del número 5 de los de instrucción de Huelva. Qué vergüenza, hijos. Para título, ni el de Harvard. El carnet psoecialista.

El salario, mínimo. Mínimo de unos cuantos miles de eurazos. A ver si alguien cree que este adelantado de las políticas sociales se va a conformar con la pensión máxima. Pues no hay tela que cortar y gente a la que procurar un cargo. Regenerar y degenerar son infinitivos opuestos que se identifican en las voces y ecos de gente como la citada. Con noventa escaños en el Congreso y mayoría “ciudadana” absoluta en el Parlamento andaluz, las huestes de Sánchez y de Díaz se frotan las manos. Gracias a ellos, y a Zapatero, España va bien. Huelva, fenomenal. Su puerto, un diamante, por su dureza (de rostro), por su precio (de cocaína y de cursos formativos) y por su color (policromía, acromía, incluso negro). Es el cambio que los españoles hemos pedido el 20-D.

Pues nada, el pescado ya está vendido. Lo que no sé es si la guardia civil efectuará controles de alcoholemia a los patrones de barcos y yates que surcan la ría de Huelva. No estaría de más que de vez en cuando echaran un vistazo. Viva la renovación del Psoe de Iglesias…

2 Responses to TERETES.
Autoridad Portuaria.
[Paco Velasco]

  1. Velasco, genial. Lo vi nacer a la politica, tocado con el acento-visa del alto Despeñaperros, pasaporte infalible para hacerse adorar en Andalucia. Y Huelva, la tonta, expectante e ilusionada, creía que por fin, se habían recogido las mesas camillas, y se barría la puerta de casa, para abrir, con todo nuestra luz las puertas del progreso. Ya ves que, después de darle tanto de comer (votos), terminan viniendo a nuestra despensa para dejarla, ahora si, vacía.

  2. Oju. Qué somanta dialéctica tan bien hilada. ¡Ojú!!!!!! Pero esta exclamación no brotará más que en quienes tenemos memoria y quienes sabesmos que la frase “y tú más” es un invento de quien más la usa para frenar que no le levanten la manta. Somanta dialéctica, si. Tirar de la manta también, a todos, sean del membrete que sean (idelogias practicadas por falaces, no es posible. No caben ideologías en quienes mienten tanto y se mienten tanto a si mismos que se pierden en sus propias hstorias. Estamos en sede de DEVORARADORES de poder, al precio que sea. Hay que coger trozos del poco pastel que quede. Bueno. No distraigo la atención del contenido de este artículo que de alguna manera hace que no se pierda el Norte y nunca mejor dicho, el Norte de cuandos cantábamos los límites de ESPAÑA: España limita al Norte con el Mar Catábrico, los montes Pirineos, que nos separan de Francia. Y esto es irrenunciable. Me leeré este artículo muchas veces.

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