El Belén Viviente de Beas afronta su último fin de semana

Belén Viviente de Beas en una edición pasada.

Belén Viviente de Beas en una edición pasada.

La 46 edición del Belén Viviente de Beas, el más antiguo de Andalucía y el segundo de España, afronta su último fin de semana con unos “buenos datos” de visitantes, aunque no será hasta que culmine cuando se conozca la cifra total de asistentes.

El belén, abierto desde el pasado 28 de noviembre y hasta el día 3 de enero, ha registrado buenas cifras y el pasado domingo logró de nuevo en esta edición el récord de visitas con 2.000 personas. Este récord también se superó el día de la Constitución con 2.268 asistentes.

Así lo ha puesto de manifiesto en declaraciones a Europa Press el hermano mayor de la Hermandad Nuestra Señora Virgen de los Clarines, –institución que impulsa esta iniciativa solidaria–, José Antonio Gómez, quien ha señalado las visitas, a falta del recuento final, van “muy bien, genial”.

Ha agradecido la implicación de los vecinos de Beas en la realización del belén puesto que en su puesta en marcha participan dos turnos de 80 niños cada uno y el domingo en horario matinal hay también un turno de adultos formado por 80 personas.

Sobre las novedades de esta edición, Gómez ha señalado que muchos de los que se han acercado a Beas han agradecido las mejoras realizadas en materia de accesibilidad. En concreto, se han mejorado las rampas para que sean menos vertiginosas, así como se han establecido dos plantas y ampliado los pasillos. Así, Gómez ha hecho hincapié en el esfuerzo realizado para contar con “un belén accesible para todos”.

Este belén, cuya entrada tiene un precio de cinco euros para adultos, de tres para los menores de doce años y gratis para los menores de tres, tiene un fin solidario ya que los fondos se destinan a la edición del año próximo y a acciones caritativas que hace la hermandad, entre otros fines.

Gómez ha recordado que este belén se puso en marcha en 1970, un año después de que un terremoto dañara la ermita y con el fin de recaudar fondos para su restauración. El Belén Viviente de Beas representa tradicionales escenas bíblicas, con los niños como protagonistas. Se pueden ver muchos oficios y modos de vida de antaño, haciéndose uso de utensilios y otros elementos antiguos en la representación.

En cada una de las escenas se muestra algo típico de la forma de vida del pueblo a lo largo de su historia, y en todas ellas se hace uso de objetos antiguos: artículos domésticos, muebles y utensilios domésticos, herramientas agrícolas, instrumentos para pesar y medir, y máquinas y artilugios de fábricas y de producción artesanal, entre otras cosas.

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