Las generaciones poéticas onubenses: Otros focos culturales, las antologías del 1900 y Madera Húmeda

(Texto: Rafael Núñez Rodríguez y Alejandro V. Bellido) Como hemos dicho en otro artículo, el 1900 supuso la irrupción en el panorama onubense de toda una nueva generación de autores llegados de distintos sitios. De vital importancia fue la llegada desde Valencia de Uberto Stabile, junto a otros componentes de la provincia como María Gómez, Antonio de Padua Díaz, Francis Vaz, Francisco Ruano, Eva Vaz, Santiago Aguaded, Angel Poli, Antonio Orihuela, Marcos Gualda y otros compusieron la tertulia del 1900. A la vez, hay que sumarle los esfuerzos de autores de diferentes partes de la provincia por dinamizar el panorama cultural. Por un lado, en la costa tenemos a Eladio Orta, que en 1986 publicó junto con otros autores “Poesía Joven en Ayamonte”. Esos movimientos iniciales, seguramente pudieron propiciar la aparición de “Crecida” en 1989, en la que llegaron a publicar autores como el propio Moya bajo el heterónimo de Violeta Rangel. La sierra también aportó poetas como Manuel Moya, que junto a otros como Mario Rodríguez supusieron un foco en el norte de la provincia. La asociación Huebra fue la consecuencia de esta otra fuente cultural. Se iban dando un número de sinergias necesarias para la constitución de un momento cultural del que surgieron grandes figuras.

De vital importancia también fue la aparición de Madera Húmeda en 1994. Según Francisco Ruano: “Madera Húmeda fue fundada por Francis Vaz, Ángel Poli y él mismo, el 1 de enero 1994, y duró hasta junio de 2006. Su único propósito era proporcionar un espacio acogedor a los jóvenes con inquietudes literarias que no se atrevían a expresarse en otras tertulias más “formales”. Acudieron a sus reuniones de los viernes -ya como integrantes, ya como recitadores- en el Pub Ottawa, todos los poetas y prosistas de la ciudad, y algunos de la provincia, sin distinción de estilos ni generaciones, desde autores consagrados, como Juan Cobos Wilkins o José Manuel de Lara, hasta las más jóvenes promesas de aquella década.”

Otras asociaciones culturales como “Nueva Mirada Asociación” editaron la revista “La Palmera”, aunque sin mayor transcendencia para el panorama onubense. Después de realizar una mirada amplia por los movimientos que se producían por la provincia, volvamos a las antologías.

Las antologías que se produjeron bajo el sello de las ediciones del 1900, eran frágiles documentos editados de forma artesanal por parte de los propios autores. La primera de ellas se publicó en 1992 “Sobras completas” impresa en las ediciones del 1900 poseía 16 páginas. Pese a su modestia, esta antología empieza a perfilar la historia de la literatura en Huelva. Los autores que participaron en esta antología fueron: Antonio de Padua Díaz, Josefa Virella, Francis Vaz, Francisco J. Reyes, Uberto Stabile, María Gómez, Ángel Poli, Dolores Izquierdo (que venía de “Un ligero viento recorre la marisma de 1978”), José Antonio Vieira y Juan Carlos de Lara. Esta antología supone un documento único, ya que en él se empiezan a reunir autores vitales para nuestras letras. A esta le siguió, bajo el mismo sello, “Primeras Hostias” en 1993; en esta publicación prácticamente se repetía la nomina de autores de la anterior, aunque este caso el número de páginas aumentó de 16 a 32. Así pues, como si de un organismo se tratase, se iban creciendo en número y aumentando la frecuencia de publicación. A la vez se publicaban volúmenes editados con un cierto presupuesto frente a estos hechos a mano y artesanalmente.

En 1994 sigue publicándose antologías en el 1900. En este caso fue “Pata Negra: nueve poemas y un relato”. En ella participaban Manuel Moya, Hipólito González Navarro y Manuel López. Este documento es importante, en tanto y en cuanto es la primera vez que tenemos constancia de que un autor de la importancia de Manuel Moya publicó bajo el sello del 1900. A la vez,  es una edición artesanal en la que una cartulina  cubre otros tres cuadernillos.

Se puede encontrar en la Biblioteca Provincial de Huelva, es muy recomendable para ver las diferencias de presupuesto y recursos que contaban las publicaciones de sendos grupos. En esta antología Manuel Moya publicaba un poema dedicado a Leopoldo María Panero, autor que desde entonces ha influido a varias generaciones de poetas onubenses.

El año 1994 siguió ofreciendo grandes novedades para la literatura independiente en Huelva. Se publicó “Joven Poesía Onubense: noches del 1900”, “Mar de Otoño” y “Ramos de perejil: antología de la muy joven poesía onubense”. La primera de ellas supone un avance, ya que con ella se da inicio a publicaciones bajo el sello del Ayuntamiento de Huelva. En esta antología participaron gran parte de los autores recogidos en “Sobras completas” parece que los esfuerzos realizados con anterioridad comenzaban a dar sus frutos. El Ayuntamiento de Huelva colaboró publicando una edición bastante más cuidada con 78 páginas. La calidad de las publicaciones crecía exponencialmente. Recordemos que si bien empezaron con una modesta publicación de 16, pasaron a otra de 36, ahora era la ocasión de 78 páginas. Esta Antología confirmaba a un grupo de poetas que hasta entonces habían trabajado juntos: Uberto Stabile, Antonio de Padua Díaz, Pedro Javier Martín Pedrós, María Gómez, Dolores Izquierdo, Francisco Ruano, Angel Poli, Francis Vaz y Francisco José Reyes.

No debemos olvidar una iniciativa como “Ramos de Perejil”, dos volúmenes publicados en 1995 y 1997, que recogían autores muy jóvenes y los cuales no tenemos constancia que ninguno de ellos siguieran publicando. Esta iniciativa lograba que posibles promesas de la literatura vieran sus esfuerzos plasmados en un libro. En otro sentido, “Mar de otoño” otra antología de 1994 en la que encontraba figuras con largo recorrido como Julián Ávila o Rafael Delgado.

En 1995 se publicó “Madera Húmeda” un volumen muy cuidado, aparecían nuevos nombres entre el que destaca Miguel Mejía, sus compañeros de antología son muchos y se pueden consultar en el diccionario de Uberto Stabile entre las páginas 348- 349. No siendo ninguno de ellos, -aparte de Miguel Mejía, que ya había sido antologado en otras publicaciones- fue el único que ha continuado publicando sus versos, por ejemplo es autor que publicó dos cuadernillos del 1900 que llevaban por título: “Tiempo Azules”, en 1995, “Preparativos” en 2000; ambos bajo el sello del 1900, o “Volver”, dado a conocer por la editorial Algaida en 2004, convirtiéndose en uno de los autores más reconocidos de nuestras letras con numerosos premios a sus espaldas entre ellos el Luis Rosales.

Las publicaciones del 1900 no cesaron, “Poetas por la Paz” fue otro título que consiguió aunar escritores de varias generaciones desde el ya mencionado Julián Ávila, a Marcos Gualda o Josefa Virella entre otros.

A partir de 1995 parece que la publicación de antologías empezó a decaer. En 1996 se publicó “el Maristán: Hogar de los dementes” editado por Madera Húmeda. Entre los autores antologados se encuentra una vez más Miguel Mejia y Angel Poli entre los más destacados. Mientras que 1997 nos dejó nos novedades muy interesantes. Por un lado, nos encontramos “Ora Poética”  publicada en la Diputación provincial de Huelva con una presentación de Nieves Romero y un prólogo de Julián Ávila. Esta publicación también combina autores de épocas y corrientes distintas. Tanto provenientes del 1900 como de Madera Húmeda, incluso anteriores, nombres ya familiares como Dolores Izquierdo, Carmen Ciria, María Gomez o Antonio Orihuela. Por otra parte, tenemos “Palabra de mujer” una antología de apenas 12 páginas donde encontramos autoras como María Gómez, Beatrice Price Huellín, Pilar Domínguez Toscano y Mada Alderete Vicent.

Hasta aquí el repaso por las antologías que convivieron en la década de los noventa. Sin embargo, hemos dejado “Carne Picada” para el próximo artículo, por tratarse de la antología que a nuestro parecer tuvo más relevancia en el momento.

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