TERETES.
Grutesco/Grotesco.
[Paco Velasco]

Paco Velasco(Texto: Paco Velasco) En un clima de pauperismo generalizado, una de las causas esenciales del estallido de la primera gran guerra, fue el desparrame del sentimiento nacionalista. Si las alianzas creaban grupos antagónicos, si el hambre colonial unía la fiebre política a las pústulas económicas y si el militarismo mostraba un preocupante espíritu antidemocrático, los nacionalismos subvertían los valores de solidaridad y de igualdad a base de dar vida a facciones que convirtieron  los sentimientos patrios en letales bombas de odio.

La segunda guerra mundial fue engendrada también en el marco de una brutal crisis económica de la llamada Gran Depresión. La Sociedad de Naciones nunca amortiguó la sed de venganza generada por la guerra del 14. Los rencores nunca fueron bálsamos. Las ideologías resucitaron las viejas alianzas y fortificaron el militarismo abrupto. En este caso, los nacionalismos se tiñeron de conflictos étnicos en los que la superioridad de una raza azuzaba el fuego de la discordia.

Hace pocos meses, Mario Monti alertó del problema nacionalista europeo, mirando a los ojos a España. Según el exprimer ministro de Italia, los nacionalismos no sólo ponen en peligro el proceso de integración europea, sino que pueden provocar una nueva guerra de dimensiones universales. El político italiano ha vinculado los nacionalismos intransigentes con los populismos radicales y ha relacionado este lazo infernal con la pérdida de calidad democrática de los países envueltos en esta vorágine de rupturas territoriales. No pocas guerras han sido paridas por el vientre infernal de algunas banderas.

El populismo de hoy, a diferencia del original del siglo XIX, pretende ocultar un pensamiento xenófobo que expresa añoranzas fascistas. Bajo el discurso demagógico de la defensa de los derechos de los más desfavorecidos, aparece la cabeza cornuda de los reductores de libertades que amparan la demolición de las constituciones y, con ellas, propugnan la desaparición de los estados democráticos.

Las teorías neopopulistas y pseudoilustradas de nuestros días se esfuerzan en lanzar el mensaje de enfrentamiento entre el bloque social de los oprimidos y el bloque histórico en el poder. A diferencia de los partidos de izquierda del siglo XX, los populismos europeos de la nueva centuria no confunden la clase obrera –matiz económico- con el pueblo –raigambre política- que acoge a desahuciados y excluidos que transitan, obedientes, por los cauces, muchas veces cochambrosos, del estado de derecho.

Mas, de pronto, se produce el giro copernicano. Al más puro estilo de Lenin. El dictador ruso, a la vista del caos generalizado, pasó de dar todo el poder a los soviets, a las comunas, a la democracia asamblearia directa, a conceder la fuerza absoluta a las instituciones dirigidas por el partido bolchevique. El bolivarismo de Chávez, llevado a la degeneración por Maduro, constituye una sinopsis peor que buena de la mudanza en la representación de la ciudadanía.

En el mundo del siglo XXI, Moisés se traviste de Pablos cuyos signos distintivos son la retórica vacía, la cabellera recogida, la indumentaria cuidadosamente seleccionada y la negación teatralizada de todo cuanto respire capitalismo. En la España democrática nacida a la muerte de Franco, las izquierdas que alcanzaron el poder supieron sustituir la pana por la franela y la OTAN no por la OTAN sí, al tiempo que guardaron sus reivindicaciones pretéritas en el pozo de la desmemoria. La España de 2015 se enfrenta a un escenario similar pero con protagonistas de inferior calidad intelectual. De ahí que las correcciones de los pasos sean punto menos que imposible.

O la democracia constitucional se defiende de los harapientos populistas que la asaltan, o los currantes del odio institucional se apoderan de las arcas del estado. Y no para repartirlas entre los sincorbatas. Para manipularlos a gusto. Con los métodos más fraudulentos de la burguesía revolucionaria francesa que encumbró a Robespierre y a su guillotina. El espíritu golpista se disfraza con frecuencia de pomposos voceros persuasivos. Es la manifestación de la gruta entendida como caverna artificial y artificiosa cuyos adornos, los grutescos, revelan la ridiculez y la extravagancia de sus columnistas, envueltos en el grotesco papel de sabandijas, bichos, follajes y quimeras.

En un mundo grutesco y grotesco, el fantasma de nuevas elecciones nunca será preferible a los pactos entre partidos democráticos que anteponen el interés del estado al de la facción. Sería un error catastrófico dejar el sistema en manos de los antisistemas. El golpe al Estado estaría consumado. Los populismos pablistas, “cuperos” y rufianescos  suelen ser golpistas. Solo que sus tanques asoman cuando alcanzan el poder. Mientras, se esconden en la gruta/grotta de sus desvaríos totalitarios.

2 Responses to TERETES.
Grutesco/Grotesco.
[Paco Velasco]

  1. Artículos como éste requieren saber de Historia y a la Historia se accede con estudio y rigor, con el rigor que demuestra, no solo por sus titulaciones, no, sino porque sabe aplicar lo que ha estudiado, leído, pensado, analizado a la vida que le rodea.
    Los nacionalismos han existido siempre. La Historia lo demuestra. El problema es el que Vd. Cita cuando habla del populismo. Con pocas palabras ha acotado a estos grupos de extremistas tal como los define: “… los reductores de libertades que amparan la demolición de las constituciones y, con ellas, propugnan la desaparición de los estados democráticos… Bajo el discurso demagógico de la defensa de los derechos de los más desfavorecidos”. Es una bolsa de personas que se desfonda y terminará pidiendo ayuda mientras que sus demagogos dirigentes miran hacia otro lado. No he de añadir nada. Suscribo lo que dice para lo que ha dado variados y hábiles ejemplos que son entendibles. Otros son propios del nivel de erudición del articulista pero en su conjunto, quienes le leen conocen cómo hace diagnósticos que difícilmente tienen respuesta más que en quienes no pueden salir de la gruta por la oscuridad que les embarga.
    Pero, no obstante, hay una frase que llama mi atención: “Los rencores nunca fueron bálsamos” porque el rencor es precisamente el anti-bálsamo. Debe ser una errata.

  2. Y toda esta manipulación histórica y sarta de medias verdades y enteras mentiras es pronunciada por el demócrata Velasco no ya desde la gruta, sino de la más profunda caverna.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *