La AUGC denuncia que la falta de guardias civiles obliga a patrullar en solitario

La delegación de Huelva de la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) ha denunciado ante el director general de la Guardia Civil las órdenes que ha impartido el coronel jefe de la Comandancia de Huelva sobre una nueva modalidad de servicios en la Guardia Civil, los servicios compartidos.

“El coronel en su escrito reconoce que ante la falta de personal en esta comandancia, a causa de la no publicación de vacantes por parte del anterior Gobierno, los guardias civiles deben realizar los servicios en colaboración con los compañeros de otros puestos. De esta manera, para cubrir los núcleos operativos, formados por cuatro o cinco pueblos, guardias civiles de dos puestos diferentes deberán unirse en estos llamados servicios compartidos”, informa la Asociación de Guardias Civiles en un comunicado de prensa.

Desde la AUGC aserveran que “esta práctica no tendría mayor transcendencia si no fuera porque en algunas ocasiones guardias civiles deberán trasladarse desde localidades distantes entre sí -como por ejemplo entre Calañas y Nerva- para recoger a un compañero, hacer posteriormente el servicio juntos, y nuevamente dejarlo en la segunda localidad antes de regresar a la suya de origen. Todo ello sin contar con el gasto en combustible y kilometraje de los vehículos.

Pero lo más grave es que durante todo el trayecto entre ambas localidades, tanto de ida como de vuelta, el primer guardia civil se encuentra solo, con el evidente riesgo que esto conlleva ante cualquier circunstancia imprevista o propia de su trabajo.  Ante este riesgo, el Coronel ordena que en estos casos se llame a la Central cuando se sale del puesto y también cuando se regresa”.

Esta medida, continúan, “según el jefe de la Comandancia, tiene como finalidad poder conocer en todo momento donde se encuentran los guardias civiles que viajan en solitario, así como para saber qué pareja puede prestarle auxilio. Es decir, que se pretende que en unas circunstancias de falta de personal que obligan a unir dos puestos para contar con parejas de servicio, el apoyo ante una urgencia provenga de otra pareja que estará a cincuenta o cien kilómetros de distancia y que tardará entre media y una hora para llegar hasta su ubicación.

Es decir que si un guardia civil tiene un accidente y se cae por un barranco, ya lo empezarán a buscar cuando no haya llegado al otro puesto. Esto es, una hora más tarde. Después llamaran a otra patrulla, que tardará otra hora más. Para cuando lo encuentren, seguramente ya no necesite ayuda, y así mismo ocurrirá en caso de un requerimiento de un ciudadano. A todo esto cabe añadir como severo agravante la carencia de chalecos antibalas generalizada, algo que deja al guardia civil aún más desprotegido ante cualquier imprevisto que haya de afrontar en solitario”.

Éste no es el único ejemplo de falta de personal de la Guardia Civil en la provincia. En este sentido, la AUGC recuerda la denuncia en relación al puesto de Cartaya, con guardias civiles dando protección en solitario a las mesas electorales, recogiendo denuncias solos en el cuartel, con detenidos en los calabozos y sin protección ninguna.

“A todo ello tenemos que sumar lo ocurrido el pasado 21 de diciembre en el Puesto de Gibraleón, donde ante una actuación de violencia de género tuvo que trasladarse una pareja de San Juan del Puerto, la única que había para cinco pueblos. Los agentes, al comprobar los hechos, solicitaron la presencia del Jefe del Puesto a través de la Central de Huelva. El cuartel estaba cerrado, y ante la previsible detención del presunto autor, el comandante de Puesto comunicó a la central que no se presentaría, y que las diligencias las instruyera la única pareja existente en esos cinco pueblos.

Para mayor esperpento del caso, el cuartel lo tuvo que abrir un guardia que estaba de vacaciones. Menos mal que tenía llave para abrir la puerta, porque en caso contrario quizás habrían tenido que hacer las diligencias a mano o en el cuartel de la policía local”, explican.

Desde la AUGC exponen que “a esta agravante falta de personal hay que sumar también el casi nulo dispositivo de la Nochevieja en la aldea de El Rocío, donde sólo una pareja del Puesto de Torre la Higuera estuvo de servicio por la noche, aunque en un principio eran dos las previstas. Sin embargo, una de ella tuvo que asistir a una llamada alertando de un caso de violencia de género, por lo que el dispositivo total recayó en una sola pareja de la guardia civil de Torre la Higuera. Eso sí, la pareja fue vigilada por un Oficial de la Compañía de La Palma del Condado, que “veló” para que cumplieran bien su servicio.

Estos hechos ponen en riesgo la integridad psicofísica de los agentes, y por ello podrían ser constitutivos de delito en el caso de producirse un accidente. Así mismo, pudieran ser constitutivos de una posible infracción disciplinaria, por incumplimiento de las obligaciones profesionales por parte de dichos mandos si se produjera algún accidente, agresión o algún perjuicio a estos guardias civiles”. Por ello, aseguran, “AUGC actuará contra aquellos mandos que lo hayan permitido, interponiendo la denuncia correspondiente”.

Desde la Asociación de Guardias Civiles aseguran que “además se intenta engañar a la sociedad y a los ciudadanos dando la impresión de que se realizan los mismos servicios, cuando en realidad la mayoría de las veces tan solo una pareja de la guardia civil cubre cuatro o cinco pueblos, dejando de prestar servicio en cuanto tiene que recoger una denuncia, ante la negativa a hacerlo por parte de los responsables de los puestos.

La alerta 4 en la que estamos en la actualidad, no debería permitir que se nombren este tipo de servicios que ponen en riesgo a los guardias civiles”.

Con más de 30.000 afiliados, AUGC es la decana de las asociaciones profesionales y la mayoritaria en el Consejo de la Guardia Civil. Cuenta con representación en todo el territorio español, en cada una de las unidades y especialidades del Cuerpo y viene liderando el movimiento asociativo desde la llegada de la democracia, cuando nació como un sindicato clandestino. Su lucha por la democratización y la desmilitarización de la institución le valió en 2010 el Premio Nacional de Derechos Humanos que concede la Asociación Pro Derechos Humanos de España (apdhe).

 

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