Las generaciones poéticas onubenses: ‘Carne picada’

Carne Picada(Texto: Rafael Núñez Rodríguez) Hemos venido analizando las distintas fuentes y cambios que vivió la poesía onubense durante la década de los noventa. “Carne picada: antología clandestina de la poesía onubense contemporánea” publicada en 1999  consolidó a autores que componen nuestro panorama poético actual. Una de la característica mayoritaria es el alejamiento por completo de la poesía juanramoniana. Autores como Uberto Stabile, Eladio Orta, Antonio Orihuela o Francis Vaz han sido situados dentro de la poesía de la conciencia, corriente que engloba un largo número de poetas y con amplia discusión teórica en revistas especializadas.

Por otro lado, autores como los anteriormente citados y otros como: Francisco Ruano o Ángel Poli han publicado distintos libros este mismo año. Consolidándose como citas ineludibles en nuestras letras.

Entre los participantes en la antología se encontraban, sin contar a los ya citados: Violeta C. Rengel (Heterónimo de Manuel Moya), Antonio Orihuela, Eva Vaz, Marcos Gualda y Santiago Aguaded, Maria Gómez y otros como Antonio de Padua Díaz, Abel Feu, Angel Poli y Beatriz Price Huellín. El prólogo de esta antología podría parecer un manifiesto literario, parafraseando a su autor: el propósito de esta publicación era reconectar la poesía que se realizaba en Huelva al panorama nacional. Según el prólogo, tras la caída de Celacanto y el Club de Escritores solo se publicaba poesía a través de la Diputación Provincial de Huelva y la Revista ConDados de Niebla. En ese “círculo cerrado” solo podían publicar los componentes de ambos grupos sin espacio para las voces emergentes. Por ello, se habilitaron distintos medios, entre ellos, la revista Aullidos, que ha sido estudiada por Manuel González Mairena en un trabajo inédito. Esos espacios facilitaron el alejamiento total de todo lo que se venía haciendo, antes de la aparición de los grupos poéticos que hemos venido describiendo en los artículos anteriores, lo que si es cierto, que “Carne Picada” supuso una ruptura como bien describe Eladio Orta:

Rompiendo versos

a pedazos

escribiendo mal

a conciencia

porque bien ya otros lo hacen y

no ha ocurrido nada.

Estos versos que podrían ser tomados como una declaración de intenciones, representan una ruptura de las formas, no solo se concentra en el alejamiento de la poesía retórica y formal, más bien, se adentra en un tipo de poesía con un matiz más humorístico y vivo. La ruptura también fue temática, esta poesía pretende reflejarse de una manera viva y transgresora. La poesía de la que hablamos, se refiere al ser y al parecer, a lo que parece y no es, para ello usa la sátira y puede verse descrita muy bien en el siguiente ejemplo de Marcos Gualda:

Máscaras

A los impostores

con mis más honesto desprecio

Mu panki

mu panki

mu panki

pero te llamas

teresa.

Como venimos explicando el escritor no quiere las apariencias retóricas y busca las esencias. Aquello que se manifiesta como un innegable desafío a la autoridad, de ahí, que el mismo Marco Gualda escribiese:

Noveles

El joven y buen escritor

está hasta los cojones

de que sus colegas veteranos

sólo le digan:

“sigue, sigue escribiendo”.

Quizá nunca hubiese pensado en dejarlo.

En ese acto de rebeldía constante encontramos a Eva Vaz y María Gómez. Un golpe en la conciencia de cualquiera que quiera leerlas. Veamos un ejemplo de Eva Vaz:

Enseñanza Superior

He necesitado cumplir los 25.

He necesitado licenciarme

en Filosofía,

y perseguir un doctorado,

y despellejar mi paciencia

en unas oposiciones

para descubrir

que lo más apreciable,

mi mejor joya:

mi COÑO.

Ahora me faltan años

para retroceder en el tiempo

y ejercitar otras virtudes

y conquistar el mundo

en un abrir y cerrar de piernas.

Esta poesía que renuncia a retoricismos y un lenguaje embellecido, anuncia el despertar de una conciencia poética. Una forma de entender el conflicto dialéctico entre belleza y contenido. Al final y al cabo, ser o parecer. Buscar el mensaje y la comunicación amplificada por su claridad a través del poema. María Gómez que parece exclamar: Aquí y ahora. El mundo iba demasiado deprisa en aquellos años noventa para lamentarse o para caer en esa sensibilidades  primarias. De ahí que María Gómez escribiera:

Aquí y ahora, la poesía.

No necesitaron nunca

intercambiar curriculum

de fracasos por amantes.

Ni se exigieron la prueba del sida

para follar sin condón.

Ni siquiera fue necesario

dejar constancia de haber leído

a Bukowsky ni conocer a Buñuel

para escribir poemas con las manos,

como se comen las sardinas.

Y las uvas.

En definitiva, lo predominante en esta antología era una sensibilidad que usaba el lenguaje de forma contundente, sin recatos, ni escondrijos retóricos, como bien se advertía en el prólogo, se trataba de un acercamiento al panorama poético nacional. Estos son algunos ejemplos de la poesía recogida en la antología “Carne Cruda”. Uno de esos documentos literarios necesarios para entender cómo se desarrollaron las generaciones poéticas de nuestra provincia. Entre sus componentes existían afinidades poéticas, lecturas y distintos encuentros como el festival literario Edita, Voces del extremo y otros que iremos comentando en sucesivos artículos.

 

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