Las generaciones poéticas onubenses: Antropología desnuda (poesía joven)

Antropología Desnuda(Texto: Rafael Núñez Rodríguez) Una de las consecuencias de la tertulia “Madera Húmeda” fue la antología: “Antropología desnuda (poesía joven)” con prólogo de Angel Poli, y en la que participaron: Jesús Cervetto Moreno, María Ángeles Sánchez Quiroga, Francisco Javier Miguel Méndez, Bendición Olivares Allepuz, Pedro Díaz Del Arco, Javier Barrero García, Manuel Gónzalez Mairena, Juan José Ramírez Verdugo, Juan Francisco Cañizo García, Manuel Arana Rodríguez y Nuria Pérez Gómez.  Todos los participantes nacieron entorno a los años ochenta. Pedro Díaz y Mari Ángeles Sánchez Quiroga fueron “los más rezagados del grupo”, según Angel Poli. La fecha de nacimiento es uno de los puntos en común entre los autores. No se puede decir que fueran un grupo literario porque no llegaron a consolidarse. Sin embargo, Gonzalez Mairena me comentaba lo siguiente:

En el concepto de génesis, de generación, me siento muy vinculado al grupo literario que frecuentaba Madera Húmeda allá por finales de los 90. Un grupo de jóvenes con una extraña pasión por la literatura y las artes en general. Un espacio para el diálogo, el crecimiento y el aprendizaje literario. Quizás lo que mejor representa ese grupo es la antología “Antropología desnuda (poesía joven)”, publicada en 2002. Una selección de la gente que pasó por allí, con: Jesús Cervetto, Mª Ángeles Sánchez Quiroga, Fco. Javier de Miguel, Bendición Olivares Allepuz, Pedro Díaz, Javier Barrero, Manuel González Mairena, Juan José Ramírez Verdugo, Juan Francisco Cañizo, Manuel Arana, Nuria Pérez. A esta nómina habría que añadir a un narrador como Jaime Escalera, a Rafael Bermúdez, más dado al ensayo, y al artista Luis Bueno, diseñador, fotógrafo y pintor, a quien acompañó en algunas ocasiones su hermana, una jovencísima Rocío Bueno. Con el paso de los años, mucha de esa gente se ha diluido, y la sensación es que nos hemos ido juntando los de una generación anterior y los siguientes, por darnos cobijo, cercanía y por interesarnos por lo que se movía literariamente. Ahí se entremezclan nombres como los de Enrique Zumalabe, Daniel Salguero, Teresa Suárez o Miguel Mejía, con algunos de los listados anteriormente, y con la nueva hornada con gente como Rocío Bueno, Worve, Sergio Bueno…

Esta antología tenía una portada e ilustraciones de Luis Bueno, el autor ha tenido a bien explicarnos las imágenes. Según Bueno, esas imágenes no tenía un significado explícito, más bien se trataba de un acto intuitivo de creación. Un acto contra el miedo a exhibirse, parafraseando al autor: “ lo más importante era crear, ya que al tener 17 años tenía algo de miedo a expresarme en público. Sin embargo, ahora las ves y se dice a si mismo “vaya lo hice”, le habría venido muy bien, según comenta, “perder el miedo a escribir también.” En cuanto a lo que concierne a la forma, el autor menciona que “se trataban de unas ilustraciones en las que se pueden observar una serie de figuras geométricas dispuesta en el interior de unas estancias o pasillos, y sobre ellas tienen lugar una serie de juegos de luces y sombras” (…). Según Luis Bueno:

“Lo importante, más que las figuras en sí, es el entorno y los efectos lumininosos, el ambiente, la atmósfera. En la tertulia, lo que percibía en todas las veladas y en ellas, en muchos de los poemas que se recitaban era un cierto aire existencialista. Lo existencialista atrae cuando tienes esa edad.  Era una manera de ser Romántico a finales del siglo XX. El Romanticismo me gustaba, y el Barroco. Mucho más que el Renacimiento, pero en el siglo XX y siendo adolescente como que no, más te valía ser una suerte de Existencialista Posmoderno. Y creo q es lo que éramos. Yo, por aquella época no escribía (aunque debería), pero si dibujaba, así que plasmé esa sensación en los dibujos. Aunque como dije al principio no fue algo calculado. No dije “voy a hacer este dibujo para mostrar el existencialismo que creo percibir en la tertulia”. No. Eso es una reflexión que hago ahora.”

Las características principales de esta antología son el alejamiento de la forma clásica y el verso medido, además de la búsqueda de una voz propia para la poesía onubense. En la antología aparecen nombres que hoy se han diluido del panorama onubense, algunos como Jesús Cervetto, según Ángel Poli, Cervetto poseía un tono exitencialista:

Y es que soy, en definitiva,

el castigo bíblico

de mi imagen y semejanza

Versos llenos de existencia y cargados de esa culpabilidad atenuada por la poesía, dice Cervetto:

Todo el mundo tenemos

derecho a caducar

a sentar rocas sobre nuestras camas

y permanecer de pie

con sonrisa de adolescente.

La caducidad de la vida y la adolescencia se contraponen entre si. Existir es un ejercicio de resistencia y dignidad para el poeta. Por otro lado, Mª Ángeles Sánchez Quiroga sigue adentrándose en ese tono existencialista:

Dime si estoy vivo

porque escupo urea

si no es digno ser avispas

Este tono nos sigue mostrando en otros poemas como:

No me niegues la existencialista

ante lobos hambrientos.

Quisiste darme alas

pero el mercurio se acabó.

Demasiado frío. Demasiado sucio.

No es polvo de uña

lo que corre por mis venas.

El ansia de existir es un tema predominante en algunos de esos autores. Entre el imaginario de varios autores se encuentra el polvo del génesis y las venas o el mercurio, que componen imágenes cargadas de fuerza, siempre rondando a la existencia como una preocupación capital y común a todos estos autores. Otros autores como Francisco Javier de Miguel Méndez empleaban imágenes procedentes de la cultura clásica para configurar sus poemas.

Por otro lado, tanto Manuel Arana como Manuel González Mairena han sido capaz de resistir los envites del tiempo. Ambos participan en esta antología con un poema intimista dedicado a su abuela en el caso de Mairena y con otro de un tono social. Mientras que Arana es un poeta que se aleja de la tónica general, su poesía está más cuidada desde el punto de vista métrico. Bajo nuestro punto de vista Arana destacaba en esta antología por el cuidado de la forma y la fuerza de sus poemas. También se pueden leer poemas suyos en la página de la Red Pública de Andalucía. Un ejemplo:

EL HIJO DEL COLOSO DE RODAS VISITA
ANKARA EL DÍA DEL ORGULLO TURCO

Hay hombres
que son capaces de montar en bicicleta
sólo cuando les obligan sus padres,
que van siempre a la torre de neón
con la desesperanza
de no haber recibido nunca
su parte de la tierra prometida.

Luego dicen
que sólo han visto témpanos de hielo
y llamas azules palpables,
que después de seis
o siete veces,
todo es lo mismo,
aunque lo necesitan.

Porque esos hombres cruzan la vida
en bicicleta
y reciben sólo
palmaditas en la espalda.

Ambos componen Chichimeca y se han encargado de realizar festivales literarios en Huelva cargados de humor y poesía. González Mairena ha publicado “7 poemas de lejanía” en la Diputación Provincial de Huelva en 2007 en la colección Poesía Nueva que con motivo del Ciclo de Conferencias – jrj de fondo – Lecturas en Homenaje a JRJ, organizadas por el Comité Organizador para el Trienio Zenobia-Juan Ramón Jiménez, “Tribulaciones de don Simbad El Marino” en la editorial sevillana  SIM-Libros en 2010 y un último poemario: “Memoria extraible” en la también sevillana, Ediciones en Huida en 2014. Mientras que Manuel Arana “Jam Sessions” editado por la Diputación Provincial de Huelva en 2006, al igual que González Mairena, el poemario de Arana fue publicado en la colección Poesía Nueva que con motivo del mismo Ciclo de Conferencias juanramonianas. Luego vino: “Adolescencia dos: poemas hormonados” en la editorial SIM/Libros en 2008. Por último, “El miedo” en la editorial: Ediciones en Huida en 2014. Desarrollando carreras en paralelo con proyectos como la revista chichimeca o el Chichimeca Lab en común, se han convertido en una referencia de la poesía onubense, no sólo por sus poemarios, si no también por sus actividades literarias.

 

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