VENTANA DEL AIRE.
Rembrandt y los smartphones.
[Juan Andivia]

Rembrandt y los Smartphones(Texto: Juan Andivia) Hace apenas un año, se publicó una foto, tomada en el Rijksmuseum de Ámsterdam, en la que un grupo de adolescentes estaban enfrascados en su teléfonos móviles, sin apreciar el cuadro que tenían a sus espaldas: “La Ronda de Noche”, una joya de Rembrandt.

Se armó un gran revuelo, porque los comentarios generales, cuando no la estupefacción, eran que Vaya generación; Menudo futuro nos espera; qué pena, lo enganchados que están; Con tanto smartphone no se fijan en lo que tienen delante; No se sabe apreciar el arte y la belleza; Ya no hay comunicación y otros por el estilo. Pocos repararon en otros aspectos. Esos niños no están tan lejos de que lo que hacemos nosotros: Grabamos los viajes, los cumpleaños, los nacimientos, usamos facebook, twiter e instagram y es lo que se puede ver a diario en la sala de la Mona Lisa en el Louvre, en un funeral de Estado, como el de Mandela, donde Obama se hizo una autofoto, lo que veremos en la  ceremonia de los Óscar y lo que cada día se ve en Pasapalabra, por ejemplo.

Así puestos, por qué no podríamos haber pensado que estaban comunicando la experiencia sensorial única que habían experimentado, o que consultaban www.rembrandthuis.nl/en, o que comentaban a sus familias que estaban impresionados o, sencillamente, que tenían la aplicación que les explicaba cada rincón del museo.

No lo habíamos pensado porque, en situación parecida, nosotros nos hubiéramos quedado embobados con la sensación de movimiento y vida que trasmite, con los colores sombríos y vigorosos, con el recuerdo de Caravaggio, con la milicia del capitán Frans Banning Cocq o con la duda de si de verdad era de noche, sin reparar en nada más y sin ganas de hacer otra cosa que sentarnos delante y admirarlo. Y esto es lo que pasa, que quienes no hemos conseguido integrar los smartphones en nuestros aprendizajes somos nosotros y, por esto, la imagen nos parece una brutal contradicción.

Los ordenadores llegaron de la misma manera, tecnología que arrinconaba las románticas máquinas de escribir, los apuntes convencionales, las fichas a mano y el correo postal; hoy es una práctica habitual que nos facilita la vida. Después, llegaron los móviles y, omitiendo el proceso, hoy los llevamos todos. Ahora hemos entrado en otro avance, que debe gestionarse como lo que es, una oportunidad de estar en muchos sitios, con muchas personas e interactuando sin geografías ni lenguas. Y habrá que empezar a aprender para poder enseñar a nuestros menores la enorme cantidad de usos educativos que pueden tener sus aparatitos.

“Demos tiempo al tiempo: / para que el vaso rebose / ha de llenarlo primero”, escribía don Antonio Machado en sus “Proverbios”; pues démonos tiempo, aprendamos para saber y para enseñar y pongamos las tecnologías a nuestro servicio.

 

 

 

 

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