31 jóvenes agricultores acceden a la propiedad de parcelas en la Zona Regable del Chanza

zona regable ChanzaUn total de 31 jóvenes agricultores han accedido ya a la propiedad de tierras de la Zona Regable del Chanza. El último en hacerlo ha sido Gabriel Rodríguez Cruz, un emprendedor que culmina así un proceso que arrancó, en su caso, con la concesión administrativa que le otorgaba la Junta de Andalucía en junio de 2005, fecha en la que se embarcó en la transformación en regadío de una parcela de 9,61 hectáreas localizada en el término municipal de Villablanca y dedicada hoy, en mayor medida, al cultivo de caquis. Algo que prueba, desde la óptica del delegado territorial de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural, Pedro Pascual Hernández, “el empuje de la savia nueva que llega al campo y su acertada apuesta por la diversificación”.

Pedro Pascual Hernández ha puesto de relieve el hito que suponen las firmas de estas escrituras, en la medida en que “dibujan un horizonte de futuro para la agricultura onubense”. La consolidación de este último proyecto, “como ocurre con los actos de compra rubricados hasta ahora y con los que lo harán de aquí en adelante”, se erige, bajo las palabras del delegado territorial, en “un paso directo hacia el cumplimiento de ese doble objetivo de impulsar el relevo generacional en un sector estratégico para la economía de la provincia y, al mismo tiempo, promover que el suelo sea productivo, que todos los recursos de los que disponemos estén al servicio de la generación de empleo y valor añadido”. Como ha continuado, “estamos ante un capital humano que se niega a abandonar el medio rural” y que, “al hacerlo, aporta fuerza, vitalidad, innovación y riqueza a los municipios de la Zona Regable del Chanza”.

El responsable de Agricultura, Pesca y Medio Ambiente en Huelva ha subrayado, en este sentido, que ya han adquirido suelo de las fincas que estaban adscritas al extinto Instituto Andaluz de Reforma y Desarrollo Agrario (IARA) el 40,26 por ciento de los adjudicatarios. La Administración autonómica ha favorecido con esta iniciativa el nacimiento de hasta 77 explotaciones familiares agrarias en la Zona Regable del Chanza. Un dato con el que Pedro Pascual Hernández ha puesto en valor la oportunidad de un programa con el que Huelva fue pionera en el conjunto de Andalucía y que se ha saldado en la provincia con la concesión administrativa de un total de 664,72 hectáreas de titularidad pública que se extienden desde Ayamonte y Villablanca hasta Isla Cristina y Lepe, sin olvidar Cartaya y Aljaraque.

Un marcado carácter social

El proyecto, de un marcado carácter social, contempla la asignación del suelo en régimen de concesión administrativa por un periodo de cuatro años en los que el beneficiario ha de abonar un canon. Una vez transcurrido este tiempo, el adjudicatario ya puede acceder a la propiedad de su parcela, con un precio de compra al que se le descuenta la cantidad pagada en los años anteriores. No obstante, con la mirada puesta en la continuidad de la explotación, en el caso de que el agricultor no cuente en ese instante con capacidad para hacer frente a la liquidación siempre puede optar por prorrogar la concesión hasta en 25 años bajo las mismas condiciones.

Desde la Junta de Andalucía, con el fin de facilitar el acceso al crédito, se ha abierto, incluso, la posibilidad de suscribir hipotecas a favor de la Hacienda Pública. Esto, como remarca el delegado territorial, “se antojaba necesario, dado que a la hora de conceder los lotes se primaba el acceso a personas con escasos recursos económicos y que, en consecuencia, pueden sufrir trabas a la hora de obtener préstamos bancarios”. También se han tenido en cuenta a la hora de resolver el concurso otros aspectos como la residencia en la zona, la formación mediante cursos para la incorporación al sector y la titulación agraria.

El perfil del adjudicatario

El perfil mayoritario de los concesionarios de estas 77 parcelas, que tienen, en su conjunto, una superficie media de 8,41 hectáreas, es la de un joven emprendedor, muchos de ellos hijos de agricultores que han encontrado en el sector una salida profesional y que prosiguen, de este modo, con la tradición familiar. Otro dato a resaltar es la incipiente incorporación de la mujer. En torno al 25 por ciento de estos asentamientos están dirigidos por ellas. Los cultivos elegidos, por su parte, van desde las fresas hasta los cítricos como la naranja o la mandarina, sin dejar atrás otros productos que se abren cada vez más paso en los mercados y que aportan el extra de la diversificación al campo onubense. Entre ellos, los nectarinos, los caquis, los aguacates, las frambuesas e, incluso, frutas tropicales como el mango.

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