Carta al director: Suposiciones académicas sobre la Prehistoria

zportadaArqueologia_feminista(Texto: Francisca Martín-Cano Abreu)  Acabo de editar mi libro Arqueología Feminista Ibérica: Aporta una nueva Mirada Feminista, con la incorporación de los últimos avances científicos de las Ciencias Sociales, al sistema académico radicalmente autoritario de la Arqueología de la Prehistoria, cuyos dirigentes han estado cerrados en banda, al debate democrático y científico durante cien años; y únicamente han impuesto su Mirada Androcéntrica, para ocultar el poder que ocupaba Lo Femenino en la Prehistoria.

Hace muchos años que intento cambiar el paradigma fraudulento ortodoxo, defendido por todas las nuevas generaciones de prehistoriadores que se incorporaban al academicismo.

Y para ello he intentado que los periodistas de prensa escrita y de medios de comunicación en general se sumasen a mi justa reivindicación. Quería que colaboraran en concienciar a la sociedad general, que está absolutamente desinformada en este asunto, para que me ayudasen a denunciar la fraudulenta Memoria (Pre)Histórica, impuesta por los prehistoriadores, defensores del sistema inmovilista de la disciplina, tras deshonestamente modificar el protagonismo genérico de obras de arte que reflejaban el Poder exclusivo de Lo Femenino.

Pero hasta el momento no he conseguido que introduzcan este tema en la política de sus publicaciones.

Y me preguntaba ¿por qué observadores, teóricamente neutrales, no querían destapar la desfachatez de los integrantes del mundo autoritario de la Prehistoria, que apoyándose en sus creencias religiosas cristianas, estaban empeñados en la reconstrucción oficial patriarcal del pasado, como si su «objetivo» fuese mantener la (falsa) idea de que en la Prehistoria «el varón jugó un papel superior al de la mujer, existía la filiación patrilineal y adoraba a un Dios patriarcal». ¡A pesar de que todos los documentos científicos muestran lo contrario! Y para ello, no han dudado en manipular el legado artístico de obras de arte, que en realidad reflejan: que «la mujer ocupó el principal papel en la sociedad, la filiación era matrilineal y adoraban en exclusiva a la Diosa Madre pagana, y desacreditando a quien hablase de ella como supersticiosa»?

Por supuesto, he recibido apoyo puntual de algunos pocos periodistas de prensa escrita, radio y TV, que han promocionado mis descubrimientos, y que incluyeron en sus periódicos y revistas más minoritarias, mis quejas.
Pero dado que la profesión periodística es un instrumento para oponerse al poder dictatorial ¿cómo entender el hecho que del resto de los miles de miembros de la prensa española, ninguno haya querido informar de una noticia que debería ser motivo de escándalo?

¿La falta de atención de los medios a mi reivindicación feminista, se debe a que no consideran sea de utilidad para la política, o la economía, o la industria, o a la educación…, a pesar de que estoy haciendo una contribución no despreciable para la Igualdad entre los Géneros?
¿O acaso no se considera útil mi aportación al feminismo, porque no
lo quieren potenciar, ya que hay pocos periodistas que tengan un compromiso intelectual acorde con mi interés feminista?
¿O acaso no se atacan a los pertenecientes al mundo académico de la Prehistoria, hagan lo que hagan, porque forman parte de una de esas instituciones intocables, como hasta hace poco ocurría con los integrantes de las «sacrosantas» instituciones de la iglesia o el ejército?
Pues no lo entiendo, puesto que ha habido muchos medios de comunicación que han publicado, sin miedo, noticias que dañaban el prestigio de algunos personajes infractores, con creencias religiosas cristianas, como: curas pedófilos, estafadores, políticos, jueces, militares, policías…

Si la razón por la que han mantenido la ley del silencio, ha sido mostrarse respetuoso con las creencias religiosas cristianas de la mayoría de la comunidad de prehistoriadores académicos, porque los creen intocables, es llegado el momento de que cumplan con su obligación cívica y les den publicidad.

Vivimos en una democracia aconfesional y plural y en una época en que raro es el día que no sale un escándalo a la luz pública.

Por eso me parece afrentoso el silencio cómplice de los medios de comunicación, que parecería que no quieren dar visibilidad a quienes promuevan investigaciones feministas, como la mía, que desde mi compromiso intelectual y tras muchos años de investigación multidisciplinar, les suministro datos de los atropellos que han perpetrado estos académicos sobre la verdadera Memoria de las Mujeres.
Porque mientras no tenga el apoyo del Cuarto Poder, mis teorías nunca tendrán la fuerza suficiente para vencer las fuerzas de inercia y resistencia al cambio, de las suposiciones dogmáticas prehistóricas, que cuentan con un halo de «científicas» que no merecen, dado que han falseado la (Pre)Historia de nuestro pasado.

Y encima, las han impuesto con medidas deshonestas, incluyendo la de contrarrestar toda discrepancia, bajo el respaldo y la falsa libertad de quien disfruta del imperio del monopolio, con el recurso de censurar, reprimir y maltratar de forma implacable, a todo disident@ heterodox@ (como yo misma) que se atreviese a desafiar y cuestionar sus ideas «ortodoxas».
Sólo cuando se difunda mi denuncia en medios de comunicación, se logrará el impacto necesario para que la sociedad en masa conozca que los académicos han actuado contra la Verdad de la Memoria de las Mujeres y contra la Ley, al falsificar el pasado.

Y gracias a la presión de los medios de comunicación, se despertarán las conciencias de muchas personas, se creará un estado de opinión suficientemente fuerte, que se convertirá en un clamor de reivindicación popular, que vendrá acompañada de una rebelión ciudadana involucrada en reivindicar que es inaceptable, que los dictadores que rigen el academicismo del Arqueología de Prehistoria, se hayan apropiado de la herencia intelectual de la humanidad y la hayan manipulado a su antojo.
Y junto con mis adeptos humanistas, con las asociaciones y las arqueólogas feministas, se presionará con la suficiente fuerza para lograr vencer las fuerzas de inercia y resistencia al cambio, lo que permitirá la regeneración del mundo académico de los prehistoriadores androcéntricos.

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