Laberinto social.
Títeres sin cabeza
[Federico Soubrier]

federico soubrierTengo que reconocer que admiro el buen quehacer de Manuela Carmena en el Ayuntamiento de Madrid generando un ahorro del que sus antecesores deberían avergonzarse, al que le ha dado unos tintes ecológicos y modernistas, indudablemente difíciles de asimilar.

Es más, no veo la necesidad de meterse en estos berenjenales a su edad, lo cual siempre me parece loable y en su favor, además considero que el listón de sus antecesores no es nada difícil de superar.

Entiendo que haya buitres que quieran sacarle los ojos o esperan que se defenestre sola para hacer leña del árbol caído, ya que los nuevos vientos son difíciles de asumir y es fácil pisar arenas movedizas. Pero procediendo de judicatura y con la experiencia que tendrá, creo que van a tener que esperar.

En el caso que me ocupa sería partidario de que su responsable de cultura dimitiera o la cesasen. Cuanto menos es una responsabilidad hacer el trabajo, escucharse la canción y cerciorarte de qué es lo que compras y pagas, sobre todo con el dinero público. Aquí por parte de alguien ha habido omisión en el cumplimiento laboral.
Me sorprende la efectividad con la que el juez de la Audiencia Nacional ha dictado prisión incondicional para estos titiriteros por enaltecimiento del terrorismo y atacar los derechos y libertades públicas, sin intentar comprobar previamente si están medio tontos o lo son al completo, a través de un examen pericial de un psiquiatra o psicólogo con la previa presunción de enajenación mental.

No creo que de ninguna manera la función haya afectado a los niños con lo que se tragan en cualquier película de dibujos de animación, de las que evidentemente tendrían que procesar a sus directores, productores y redactores por todo tipo de apologías, ni mucho menos que hayan entendido la pancarta final. Comprendiendo que sus padres se hayan dado por ofendidos, aunque no el que utilizasen a sus hijos como víctimas, ya que el llevar a quien sea a un guiñol es asomarlo a la violencia del que pega con un palo sin excepción, que todos bien recordamos de aquellos años en el Retiro o cualquier otra función.

El mal gusto debe ser criticado, la falta de responsabilidad sancionada, pero hoy tenemos a quienes reconocen errores e intentan que la comunidad progrese con un esfuerzo evidente. También podemos optar por aplicar las leyes tajantemente sin diferenciar colores, ni logotipos de pájaros o flores, entonces no me queda la menor duda, no quedaría títere con cabeza.

Federico Soubrier García
Sociólogo y Escrito