Laberinto social.
No entiendo.
[Federico Soubrier]

federico soubrier(Texto: Federico Soubrier) Cómo se puede hablar con mensajes de voz o escritos cuando todas tus llamadas son gratuitas ¿redes sociales o esnobismos?

Que una mujer que tiene relaciones sexuales con varios hombres sin cobrar sea una puta y un hombre que lo hace con otras tantas señoras o señoritas sea un machote.

Que el personal mantenga con su audiencia programas televisivos de los que habla fatal, enriqueciendo a gente chabacana que no vale un real.

Que todos sepamos que un político es corrupto y no lo podamos echar porque sus colegas lo defienden por lo que pueda cantar.

Que los aforamientos sirvan de escudos protectores a algunos mafiosos que se encuentran seguros, dándoles rienda suelta a delinquir sin necesidad de disimulo.

Que una iglesia rica permita las necesidades de los pobres mientras le quede un gramo de oro cuando canta a los cuatro vientos su misericordia, a sabiendas de todos que es una ruin parodia.

Que adultos con treinta años de cotización y sin esa esperanza de vida ocupemos puestos de trabajos que deberían hacerlo los jóvenes, esos que tienen que irse formados con nuestro dinero a trabajarle a espabilados del extranjeros.

Que le paguemos una pensión vitalicia a quien lo ha hecho fatal y alguien se la merezca con solo trabajar cuatro años, cuestión que debería ser ilegal.

Que un tío que le da patadas a un balón pueda ganar un pastón mientras un maestro realiza una verdadera función cobrando un sueldo de verdadera irrisión.

Que medio programa de deportes se dedique a la vida del tío anterior. Su cumpleaños, su ropa, su novia o su coche, como si fuese una revista del corazón.

Que a las víctimas del maltrato no se les facilite una vivienda nueva permanente (no por unos meses) y un trabajo remunerado para comenzar una vida digna, lo mismo que proponían para esos quince mil refugiados (que tampoco acaban de llegar). Ya está bien de demagogias y propaganda banal cuando detrás de estas lacras se mueve una cantidad de dinero descomunal.

Que si quieres escribir en prensa te tengas que identificar y cualquier anónimo, digamos “Pepín” te pueda poner a parir sin tener que litigar.

Que metan a los títeres en la cárcel del tirón y a un pervertido reconocido y confeso lo dejen en la calle a espera de juicio, a sabiendas de que el anormal puede volver a atacar.

El que las redes sociales te aíslen de la sociedad. Tengas más amigos desconocidos que conocidos y eso parezca normal.

No entiendo nada, pero lo asumo. Todos somos esclavos de los vividores, de los corruptos, de las nuevas tecnologías y del consumo.

Federico Soubrier García

Sociólogo y Escritor