DESDE MI CABINA.
Chantaje emocional.
[Paco Morán]

(Foto: recreativohuelva.com)

(Foto: recreativohuelva.com)

(Texto: Paco Morán) Sigue el lío entre la Federación Española de Fútbol, el Recre, el Betis… y la madre que los trajo al mundo a todos estos presuntos delincuentes y consumados piratas.

Mientras Comas habla de factura, de dinero que no había recibido, que debió recibir, que el Betis no podía pagar sin que el Recre emitiera una factura, que si emite una factura debe hacerse trasferencia y así Hacienda lo habría absorbe… En definitiva, el ‘modus operandi’ que estos tipos utilizan para repartirse las culpas en un presunto delito cometido.

Y mientras todo esto ocurre, el Recre sigue su agonía.

Todo parado en las negociaciones. Los empresarios ya se sientan impacientes en el umbral de la desesperación, mientras Comas quiere más dinero, más garantía y más cara dura que le sigue echando en su venta de la nada.

Porque aclaremos, que se trata  de una venta de una deuda de 21 millones de euros, que es lo único que está vendiendo. Eso sí, sabe que está jugando con un sentimiento de una ciudad y de eso se está aprovechando. Si el Recre no fuera el Decano, seguro que ya le habríamos mandado al lugar donde la espalda pierde su casto nombre.

No hay nada nuevo que ustedes no sepan. Nos toca esperar.

Todo el mundo a casa; ya no hay nada más que hacer. Llegado el  caso, igual tocará desesperar ante tanta injusticia que el individuo está cometiendo usando el malvado acto del chantaje emocional, contra unos empresarios que de llegar a un acuerdo por salvar al Recre, podrán en riesgo sus patrimonios personales.

Y a todo esto, la afición juega su importante papel de no dejar solos a los jugadores. Huelva está mimando a sus futbolistas porque saben que de ellos depende la continuidad de la entidad. Un descenso a Tercera sí que sería la muerte. De ahí que tanto el Trust como la Federación de peñas, hayan preparado otro acto más de convivencia para que el jugador sienta el calor de una afición que sí está sabiendo estar a la altura de las circunstancias a las que nos ha llevado el malvado.

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