Laberinto social.
El traje nuevo del emperador.
[Federico Soubrier]

federico soubrier(Texto: Federico Soubrier) En alusión al famoso cuento de Hans Chistian Andersen, espero que Pedro Sánchez no haya salido de la investidura pensando que se compró el mejor de los trajes cuando en realidad terminó en pelotas.

Por alguna extraña razón también me recordaba a la figura de Surpeman, siempre a la espera de que le dieran el supertraje, pero que terminó espolvoreado de Kriptonita después de implicar absurdamente a sus afiliados.

No me explico cómo al príncipe de Blancanieves se le ocurre tener devaneos en el baile con Cenicienta, a sabiendas de que los enanitos eran los que sumarían los votos necesarios.

Tampoco entiendo que alguien pueda asumir  que lo denominen “La naranja mecánica” en recuerdo de la película de Stanley Kubrick, que casi consiguió revolverme el estómago por su concentración de abuso y violencia. Y mucho menos, que Sánchez haya formado un bloque con ellos como si fuesen un solo partido, tal vez para coquetear con el PP.

En el escenario teatral de nuestros títeres políticos tuvo cierta gracia el intento de rememorar el beso casi con lengua de los líderes comunistas Erich Honecker y Leonidas Beznev, ya muy aireado desde tiempos de Nikita Jrushchov, eso sí, siempre con el peligro de que el aforo de representación nacional se convierta en una verbena, cuestión que al final no sería del agrado de nadie.

Visto lo visto y con la copia bestial que se está haciendo del marketing y puesta en escena del espectáculo político estadounidense, en poco tiempo nuestros representantes electos, al igual que Donal Trump estarán señalando el tamaño de sus penes (aunque no sé qué es lo que hará Soraya Sáenz de Santa María), ya que considero que Rajoy, entre el papelón que lleva y los últimos alfileres del vudú de la corrupción, al igual que Pedro Sánchez, tienen los días contados en sus sendos partidos, salvo que se unan en un último intento de seguir amamantados por las eternas y abundantes tetas de esta España, nodriza de los hermanos bicefálicos.

Lo que se inició con el debate televisivo del Mago de Hoz ahora ya comienza a prolongarse demasiado y cada uno de los cuatro partidos, al igual que aquellos personajes imaginarios, tiene un problemón diferente.

Supongo que los componentes del IBEX 35 estarán afilando sus armas para no tener más perdidas, y de otro lado, que la casa real debe estar estudiando el tablero de ajedrez para que al final las porciones de queso vuelvan a entrar en su caja redonda, organizando este complicado puzle electoral.

Llevamos más de dos meses sin gobierno, hay que recordar que nosotros les mandamos el mensaje de que “tenían que pactar” y ahora solo nos queda continuar contemplando este pequeño teatro del mundo, eso sí, madrugando, trabajando y cotizando para que estos, nuestros hipotéticos representantes, sigan jugando a la gallinita ciega  y lo mismo nos lleven a otras nuevas elecciones, generando más gasto público (más de 130 millones de euros) y, sobre todo, la desidia de los votantes.

Federico Soubrier García

Sociólogo y Escritor