Pasión y patrimonio en la Semana Santa de Isla

Salida procesional del Gran Poder de 1935 en Isla Cristina.

Salida procesional del Gran Poder de 1935 en Isla Cristina.

Isla Cristina ha guardado en el baúl del tiempo la máscara y el disfraz carnavalero y desempolva el capirote y hábito de nazareno para vivir, de forma intensa, su Semana Santa. En muchos casos es coincidente el componente de murga o comparsa con el hermano de tal o cual hermandad, el ser humano tiene la capacidad de amar, casi por igual, varias pasiones a la vez, e Isla Cristina no iba a ser diferente.

Paralelamente, el sector turístico se pone las pilas y aprovechan para preparar sus comercios de cara al verano. Ya sean bares, cafeterías, restaurantes y hoteles abren o se remozan para recibir a la multitud que aprovechará el puente vacacional y descansar unos días. A los hosteleros, esta semana les sirve como termómetro de cara al verano. Dicen que, a buena Semana Santa, buen verano.

Desde hace días, ya es habitual cruzarse, de noche, con las estructuras metálicas o de madera que una vez vestidas y recubiertas de sus mejores galas, serán pasos que portarán las imágenes de cristos y vírgenes. Mientras, los cultos salpican el calendario cuaresmal de las diferentes parroquias isleñas, Dolores, Gran Poder, recientemente Virgen del Mar y también la de María Auxiliadora, en Pozo del Camino y Doce Apóstoles en La Redondela.

Como apunta uno de los estudiosos de esta manifestación religiosa, el letrado isleño Enrique Bogarín, “aunque las primeras procesiones no están documentadas, éstas datarían de mediados del siglo diecinueve, se constata que el Viernes Santo procesionaban dos pasos, el de la Virgen de Los Dolores y el Cristo de la Vida, en el último cuarto de este siglo”, como recoge el Inventario Parroquial de 1889.

Para Bogarín, “la Semana Santa no se entendería sin la religión y el cristianismo” como eje principal, pero tiene otras facetas que trasciende de lo estrictamente religioso: “la cultural, artística, festiva y turística, lo que la convierten en un atractivo por todos estos aspectos que potencia la Semana Santa”.

Como recuerda el abogado, hay una fecha histórica que marcó un antes y un después en la Semana Santa isleña, y en la de toda España, la Guerra Civil. El 22 de julio de 1936 se destruye el patrimonio religioso existente en la Parroquia de Ntra. Sra. de Los Dolores y la Ermita de Ntra. Sra. de los Ángeles, y con esto, la desaparición de las dos únicas cofradías históricas, la del Gran Poder (1921) y Santo Entierro (1922). En 1938 vuelve a procesionar la Virgen de Los Dolores, con nueva escultura; luego lo haría el Cristo de la Vida (1939), Gran Poder (1941), Piedad y Mercedes (1943) y así el resto, tal y como las conocemos la Semana Santa de hoy día.

La etapa contemporánea está marcada por dos novedades, la primera cuadrilla de costaleros, del Gran Poder (1981), “todo un revulsivo para la Semana Santa isleña por la incorporación de la juventud a las cofradías, aportando savia nueva e ilusión, refrescando y renovando unas estructuras anquilosadas”, dice Bogarín. Y la segunda, más reciente, la unificación de las hermandades y cofradías de penitencia y gloria a través, primero, de la Unión de Cofradías, luego la Junta de Hermanos Mayores y, últimamente, el Consejo Interparroquial de Hermandades y Cofradías.

Otras de las facetas que engloba la Semana Santa de Isla Cristina es la patrimonial y cultural. Unas veinte imágenes salen a la calle con sus mejores galas, sobre pasos ricamente decorados y en los que intervienen carpinteros, ebanistas y orfebres de reconocido prestigio. Las tallas también atesoran nombres de imagineros importantes que prestigian a cada hermandad y cofradía. Uno de éstos escultores es isleño y ocupa el cargo de Técnico Municipal de Cultura, es Francisco José Zamudio Barroso, autor, entre otras, de algunos de los monumentos isleños.

Francis habla de “un rico patrimonio de diversa procedencia”, en lo que a tallas se refiere. Algunas imágenes son de origen y autor desconocidos, otras tienen apellidos ilustres. Pero si hay una que, para Zamudio, destaca sobre las demás, la de La Soledad “porque es la más antigua que conservamos, incluso anterior a la fundación de Isla Cristina. Procedente de la escuela granadina, posiblemente de la familia de los Asencio de la Cerda, seguidores de la escuela de Pedro de Mena”. También destacar el afamado escultor onubense Sebastián Santos, a quien se le encarga la reproducción de la virgen de Ntra. Sra. de los Dolores, la cual también se perdió en 1936, original del malagueño Juan de Astorga. Luego, el ayamontino José Vázquez, discípulo de Santos, que tallaría el cristo del Cautivo, Virgen de La Paz, el Señor de La Mulita, Reina de Los Ángeles y las imágenes secundarias de La Piedad.

El escultor isleño también pone de relieve la imagen de la Virgen de La Amargura (1974), original del sevillano Luis Álvarez Duarte, así como  las de sus paisanos, Antonio Illanes, que esculpió el Gran Poder o Antonio Castillo Lastrucci, autor  del conjunto de La Dolorosa y San Juan. Y desde el levante español, el Premio Nacional de Escultura y reconocido imaginero José Planes Peñalver, con el Cristo Yacente, o popularmente conocido como el Santo Entierro, para muchos, la joya artística de la imaginería local.

La fundación del Consejo Interparroquial de Hermandades y Cofradías de Penitencia y Gloria marca otro hito en la Semana Santa isleña. Mas reciente, nace con el objetivo de canalizar aspiraciones, realizar labores de mediador y coordinación entre las propias hermandades e instituciones, como el ayuntamiento u obispado, entre otras. Su presidente, desde 2014, es Antonio Peña, habla sobre la Semana Santa como “la época del año más importante en mi vida, tanto como creyente y católico”. Peña tiene sentimientos paralelos, “como cofrade, deseando vivirla, como presidente del Consejo con muchos nervios por el trabajo que conlleva”.

En Isla Cristina existen ocho hermandades de Penitencia que procesionan en Semana Santa y cuatro de Gloria, que llevan pareja una celebración pagana. Y las doce están en el Consejo, algo poco habitual, como reconoce Peña. Mulita, Buena Muerte, Flagelación, Cautivo, Gran Poder, Los 33, Piedad y Soledad, son las de Penitencia y las de Gloria son las del Rocío, Del Carmen, Virgen del Mar y la última en llegar, la Hermandad de la Virgen Bella. Y conformándose están las pro-hermandades  de San Francisco de Asís y la de Ntro. Padre Jesús de la Humildad, María Santísima del Sagrario, Ntra. Sra. de Fátima y San Judas Tadeo y que podría terminar cubriendo el Lunes Santo, único de la semana que queda por procesionar. Y como Asociación Cultural y Religiosa, siguiendo los pasos canónicos para terminar como hermandad, está la de La Virgen de Los Remedios.

Antonio Peña tiene un recuerdo para sus predecesores, en especial hacia Pepa Mari Serrano, “su primera presidenta y quien puso los pilares firmes para que el Consejo echara a andar” y también para Agustín Ponce Figuereo, “quien ocupó el cargo en un año de transición”. No quiso olvidar otros que lucharon en organizaciones anteriores, como Ricardo Biedma, Francis Zamudio y Rafael Salgado, “los tres tuvieron un papel relevante en la primitiva Agrupación de Hermanos Mayores y, luego, en el propio Consejo”.

Peña es consciente que la Semana Santa isleña mueve otros aspectos, además del religioso, como es el turístico. Se enorgullece diciendo que “es la fiesta que mas dinero genera en Isla Cristina, por la climatología, porque hay dia de vacaciones de por medio y por la belleza de las procesiones”, en definitiva, un compendio de circunstancias que hacen de esta Semana de Pasión un referente indiscutible dentro de la programación festiva, cultural, patrimonial y religiosa de la localidad costera.

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