Casi 1.800 temporeros agrícolas viven en asentamientos

Cáritas lamenta que "no se haya puesto en marcha ningún tipo de dispositivo de atención"

fotonoticia_20160320105158_800Casi 1.800 temporeros agrícolas conviven en la actualidad en asentamientos chabolistas repartidos por toda la provincia onubense, un número que se ha duplicado desde el mes de enero. Como en años anteriores, el pico más alto se registra en este mes de marzo y, según las previsiones, se mantendrá hasta el mes de junio, meses en los que se intensifica la recolección de las distintas campañas agrícolas de la provincia. De hecho, el mes de marzo del pasado año superó las 2.600 personas.

Según los datos recogidos a pie de campo por técnicos y voluntarios de Cáritas y a los que ha tenido acceso Europa Press, las localidades donde se encuentran estos asentamientos son fundamentalmente Palos de la Frontera, Moguer, Mazagón, Lepe y Lucena del Puerto, y la mayor parte de las personas que residen en estos núcleos chabolistas son de origen subsahariano, aunque hay una gran número de personas que proceden de Marruecos.

Así, durante la primavera, concretamente a partir de febrero hasta el mes de mayo, los asentamientos se ven más poblados, tal y como ocurrió en 2015. En el pasado año, concretamente en febrero, Cáritas contabilizó alrededor de 1.100 inmigrantes, 2.600 en marzo, 2.400 en abril y algo menos en mayo, unas cifras algo inferiores a las registradas en las mismas fechas de 2014.

Normalmente desde julio a diciembre el número de inmigrantes suele ser homogéneo, según se desprende de los datos consultados, con una media de 700 personas, cifra que se alcanza tras descender esta población cuando culmina la campaña. Sin embargo, este número comienza a ascender a partir del mes de enero y alcanza su cota más alta durante los meses de marzo, abril y mayo, coincidiendo también con la campaña de recolección de la fresa.

Desde Cáritas contemplan esta situación, colaboran con estas personas, prestándoles ayuda y asesoramiento, pero lamentan que “llueva sobre mojado” cuando ocurren incidentes como los incendios que se produjeron a lo largo de 2015 o incluso algunas muertes en reyertas y atropellos, como los ocurridos recientemente.

Cáritas lleva abordando esta realidad desde hace una decena de años, atendiendo a los temporeros en sus necesidades básicas, como ayuda, asesoramiento social, recursos de higiene y acogida en caso de enfermedad o convalecencia. Esta entidad dispone de un grupo formado por dos técnicos y 40 voluntarios de las parroquias de los municipios donde se encuentran los asentamientos.

A pesar de la respuesta “rápida y generosa” de las entidades sociales, las administraciones y la sociedad civil “no pueden esconder que se trata de un problema prolongado en el tiempo, al que nos hemos ido acostumbrando, y que nos deja en evidencia como sociedad”.

“INCAPACIDAD”
Cáritas considera que estos asentamientos chabolistas, expuestos esporádicamente a incendios y permanentemente a las inclemencias del tiempo, a la falta de saneamientos y suministros básicos, “son una herida social abierta en la provincia desde hace ya más de una década”, aseguran desde la entidad social, demostrándose, “una y otra vez, una obstinada incapacidad para resolverlo”.

“Son los derechos humanos los que están en juego, es de nuestra capacidad de acogida y de integración de lo que hablamos, es la utilización oportunista de mano de obra como una simple herramienta de la que se prescinde cuando ya no interesa”, enfatizan desde la asociación.

DISPOSITIVO DE ATENCIÓN
De igual modo, lamentan que, de cara a la llegada de cientos de personas a las campañas agrícolas, “no se haya puesto en marcha ningún tipo de dispositivo de atención a estos temporeros, desde puntos de información hasta albergues temporales”. Por ello, insisten en la necesidad de encontrar caminos y medidas a medio y largo plazo que “transciendan la ayuda de emergencia y acaben de una vez con esta realidad de asentamientos”.

Así, desde Cáritas vuelven a mostrar su disposición a colaborar con las administraciones competentes en la puesta en marcha de planes integrales y de estrategias, a medio y largo plazo, “con el objetivo de evitar que ninguna persona se vea obligada a vivir en estos asentamientos chabolistas ni un solo día más”.

Pero mientras tanto, desde la entidad aseguran que seguirán ofreciendo su ayuda humanitaria, tal como ha venido haciendo hasta el día de hoy, a estos hombres y mujeres que “llegaron un día a trabajar a esta tierra y que han terminado hacinados en infraviviendas y en unas condiciones que atentan contra los derechos humanos básicos”.

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