Laberinto social.
Terrorismo nuclear.
[Federico Soubrier]

federico soubrierDurante la Cumbre de Seguridad Nuclear inaugurada en Washington el jueves de la semana pasada, el presidente de los Estados Unidos alertó sobre el riesgo real de que se llegue a producir terrorismo nuclear.

Poco podíamos pensar, cuando veíamos las películas en las que un grupo terrorista activaba el temporizador de una pequeña bomba cargada con plutonio y la situaba en un estadio, un avión o bajo el escenario en el que se iba a realizar un concierto, a la espera de que estuvieran repletos de espectadores o pasajeros, que llegaría el día en que nuestros mandatarios tendrían que tomar medidas para evitar que aquello pueda suceder ahora, en nuestras ciudades.

“Solo una pequeña cantidad de plutonio, del tamaño de una manzana, podría matar o herir a cientos de miles de personas inocentes”. (Barack Obama)

No hay que ser un lince para imaginar que lo fundamental sería vigilar y reducir los puntos de almacenamiento, blindar los transportes de todas las maneras posibles y evitar cualquier forma de contrabando.

Ya en dos mil trece, la Operación Alfa, desarrollada por la policía nacional, permitió la incautación en Álava de cápsulas compuestas por una aleación de níquel y cromo, aptas para la manipulación de material nuclear cuyo destino se sospechaba era Irán, a través de empresas pantalla ubicadas en Emiratos Árabes.

Evidentemente, los ciudadanos de a pie poco podemos intervenir en este preocupante asunto y desafortunadamente Chuck Norris solo es un actor.

Después de los recientes atentados terroristas que han tenido lugar en Europa, en los que se ha comprobado que sus autores estaban vigilando una instalación de residuos nucleares de Bélgica,  está a  la vista que existe una descoordinación palpable entre los diferentes grupos de inteligencia policial a nivel internacional, cuestión prioritaria a subsanar.

A la citada cumbre, solo han acudido los líderes de cincuenta países y es de reseñar la ausencia de Rusia, Corea del Norte, Bielorrusia e Irán, lo cual no permite el consenso de un tratado global vinculante que permita el desarme nuclear.

En cualquier caso, quedamos bajo el auspicio de las fuerzas de seguridad y de las maniobras políticas (en nuestra coyuntura, de aquellas que llevan más de cien días dedicándose a jugar al baile de la silla) que permitan su refuerzo, mejora, especialización y, sobre todo, interconexión. No obstante, la vida sigue y tendremos que evitar los alarmismos intentando que, al menos, todo parezca normal.

Federico Soubrier García

Sociólogo y Escritor