TERETES.
La coronación de la memez.
[Paco Velasco]

Paco VelascoA falta de luces, escarapelas de neón. Como el gobierno de Susana Díaz ha finiquitado la corrupción institucional, ha erradicado el desempleo y ha llevado a la cúspide la eficacia de los servicios sociales, sanitarios y educativos de la comunidad, pues la mujer se aburre. A fin de paliar el hastío dirigente que tanto la empalaga, la señora presidenta juega al scrabble.

Hala, todos a regocijarse con las ocurrencias de esta divinidad política. Perdón, esta diosa terrenal de la clase política. A partir de ahora, la clase docente, que no los profesores, de la población andaluza deberá reciclar su vocabulario y manipular el de los alumnos, o sea, de los estudiantes porque merced a la extraordinaria actividad de los jerifaltes de la Consejería de Educación, se ha puesto punto y final definitivo al fracaso escolar y se han alcanzado las más altas cumbres del dominio de las enseñanzas instrumentales, léase lengua y matemáticas, y de las enseñanzas de conocimiento del medio social y natural. La dirección de los centros públicos pierde su contenido para empapelarse en el argot administrativo con el sobrenombre de equipo directivo, sin precisar, por supuesto, quién es el presidente del conjunto, el entrenador, los utileros, por más que la normativa vigente explicite quiénes deben ser.

En el capítulo constitucional de los derechos fundamentales que recoge la Constitución de 1978, –la que algunos pazguatos malencarados quieren eliminar-, la igualdad adjetiva a los demás. Esto es, de no existir la igualdad, no caben las libertades sustantivas. Sin embargo, la igualdad ha de entenderse como la manifestación democrática de los ciudadanos para acceder a la sindicación, a la huelga, a la expresión, etc. y, por añadidura, a la no discriminación. Es por lo que se considera a la igualdad como un derecho de doble faz.

Sin embargo, este doble rostro noble no puede viciarse entendiendo la igualdad como una moneda falsa que únicamente posee forma pero carece de fondo. Evitar el concepto “parados” y, en su lugar, sustituir el término por el eufemismo de “personas sin trabajo” constituye una barbaridad inadmisible, sobre todo si quienes la perpetran son gente de la Junta de Susana que ha puesto en vigor el llamado Plan de Igualdad de Género. Se necesita ser mamarracho, grotesco, ridículo y estrafalario. Sic. Por mucho que el Instituto Andaluz (de la población andaluza) de la Mujer (antes IAM) nos recomiende evitar el empleo genérico del masculino. En cuyo caso, cambien ustedes lo de mamarracho, etc., por mamarracha y siguientes. Cambien ustedes porque servidor se niega a ejecutar majaderías ajenas.

La confusión entre género y sexo por parte de los regidores de la Junta es el colofón de la desgracia de tener que ser administrados por una legión de pelotas faranduleros y cínicos al más puro estilo almodóvar, el de las presuntas empresas offshore (ultramar) de Panamá. Una cosa es poner freno al lenguaje sexista y cosa distinta lo que pretenden los zafios coronados que nos (mal) gobiernan. Eso sí, a la mujer pinche no se la denomina pincha ni a la mujer piloto se la nombra pilota. Algo es algo. Mas no se fíen. A la pinche acabarán definiéndola como señora que presta servicios auxiliares en la cocina. Con lo que el globo lingüístico acabará explotando en nuestras manos con los daños directos que nos causara la burbuja inmobiliaria.

No daré “vivas” a la gobernación que maltrata, de palabra u obra, a los andaluces. Andaluces levantaos. Himno sexista a desterrar, Adelaida dixit. Qué tropa/tropo.

 

 

 

One Response to TERETES.
La coronación de la memez.
[Paco Velasco]

  1. Aurelio Pino Domínguez

    No se preocupe usted mucho por “el habla no sexista”, que en eso se está quedando. Estos que la defienden a capa y espada, luego en casa o con sus amigos (personas ajenas a su partido), vuelven a la normalidad lingüística dentro de sus conocimientos, y dejan eso de “caballeros y caballeras”, “compañeros y compañeras”, “camarados y camaradas”….y si van al nuevo Mercado del Carmen, pedirán solamente pijotas que no pijotas y pijotos, o chocos por chocos y chocas, merluza (aunque aquí se utiliza también y con mucho acierto en masculino: “merluzo” en forma despectiva hacia aquél que hace merecimiento de tal epíteto). Pues eso, que a algunos nos puede parecer que quienes así hablan, inician una especie de diálogo para “besugos y besugas”.

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