Laberinto social.
El pinchazo de Panamá.
[Federico Soubrier]

federico soubrierTodos hemos comprobado en más de una ocasión que cuando se pincha el neumático de una bicicleta, por más aire que le insufles, no hay manera de que llegue a coger consistencia. Por supuesto,  a más perforaciones, peor rendimiento, porque se desinflará mucho antes y, de no reparar la rueda, nos podemos olvidar de pedalear para conseguir facilitar nuestro desplazamiento.

El escándalo de los “Papeles de Panamá” viene a corroborar que este país tiene ya demasiados agujeros, y que los objetos punzantes que vienen taladrando nuestras gomas son una panda de defraudadores a los que habría que poner a buen recaudo, de la mano de la corruptela política que satura el panorama nacional.

Casi todos hemos puesto parches con cierta facilidad, raspando y aplicando el pegamento a fin de que el agujero quedase tapado y bien cubierto. Aquí, la cárcel y el embargo de todos los patrimonios habidos y por haber de la familia al completo, ya que suelen beneficiarse de todos estos delitos desde el abuelo hasta el nieto.

Supongo que recordará la manera de descubrir dónde estaba el poro; había que sumergir la goma en agua y presionar hasta que saliesen las burbujas de aire. Pues en nuestro caso, se supone que el que estruja debería se Hacienda, que visto lo visto “no somos todos”, pero eso sí, a los que andamos en medio bien que se nos aprieta.

No estaría mal estigmatizar el listado de “personas non gratas”, que lamentablemente a veces con su fama eclipsan a la opinión pública haciéndola olvidar que son parásitos que se sirven y disfrutan de todo tipo servicios públicos, productos de nuestras contribuciones con impuestos, excesivos para nosotros y que poco le supondrían a ellos.

De otra parte, con el dinero que van a costar las nuevas elecciones, si estos ineptos no se ponen  ponerse de acuerdo, nos podían regalar una BH nueva a cada uno para facilitarnos un poco el seguir rodando.

Si esto sigue así y no nos ocupamos de mantener los caminos limpios de chinchetas y clavos herrumbrosos, cualquier día vamos a tener un reventón con  muy malas consecuencias.

Federico Soubrier García

Sociólogo y Escritor