EL LABERINTO.
¿En pos de qué?.
[Javier Berrio]

javier-berrio-002¿En pos de qué vivimos? ¿Tras qué ideas, ideales o ambiciones nos movemos? ¿Para qué los anhelos futiles si al final todos somos la misma cosa tras un disfraz que se llama ego? Unos defienden que el ego debe disolverse en el todo que conforma la humanidad. Claro, eso es budismo puro. Otros, más moderados y realistas, creen que el ego, bien educado, puede ser un magnífico aliado si sabemos escucharlo. En realidad, funcionaría como un semáforo avisándonos de qué cosas andan mal dentro de nosotros, qué debemos dejar pasar al ser y qué no.

La verdad es que, desde Freud hasta aquí, las ideas sobre el ego han sido diversas. Las escuelas psicológicas de tipo humanista (la Gestalt, por ejemplo), han puesto a la humanidad en un sentido de ego que ha ayudado a un importante número de personas. Por otra parte, esas ideas, llevadas a la práctica en los muchos grupos de apoyo existentes en el mundo, han puesto a grandes cantidades de humanos en el buen camino para el descubrimiento personal. Además, y por denostados que puedan estar, también existe un buen número de libros de autoayuda que han señalado la llaga de la ficción en la que en muchos casos vivimos, protegidos por un ego que esconde un ser que no es posible ser visto a causa de la educación y de las falsas creencias sobre nosotros mismos. Ego y ser nos conforman y si damos a cada uno de ellos su justo papel, la felicidad y el fluir, pueden estar más garantizados.

El ego no es un problema si tenemos claro que nosotros no somos solo el ego, que nosotros somos también y fundamentalmente, ser. El ego, que fue necesario desde la infancia como fuente de identidad y protección, puede sernos útil ahora, pero no es imprescindible. El ego valdrá en unas ocasiones y en otras, sencillamente, no será necesario. Lo estamos viendo en la vida política actual. La TV, todos los días, nos pone ante cuatro egos gigantes que, aparentemente, han olvidad su propia esencia para creerse el personaje. Pedro Sánchez y Mariano Rajoy, pasando por Pablo Iglesias y Albert Rivera, son exponentes de personas de las que no sabemos nada porque viven embutidas en su ego, en la idea que han creado de ellos mismos.

Pero  nosotros, en nuestro vivir diario, ¿tenemos clara la diferencia entre quiénes somos y quiénes pensamos ser? Cada vez que dejamos que las respuestas aprendidas en defensa de la vulnerabilidad interior nos representen más que el  enorme potencial creativo e interior que poseemos, menos nos reconoceremos en nosotros mismos y mayor será la frustración vital y personal. Me parece, que, al final,  muchos seremos despedidos el día de nuestra desaparición como la máscara que fuimos más que como la persona que  no nos permitimos ser. Por eso, ahora que aún estamos a tiempo y por muy avanzados que nos encontremos en el camino de la, vida, no estaría mal volvernos a plantear en pos de qué caminamos y representados por qué, por quienes somos o por quienes pretendemos ser.

One Response to EL LABERINTO.
¿En pos de qué?.
[Javier Berrio]

  1. Aurelio Pino Domínguez

    Has definido al final de tu artículo, lo que en la mayoría de los casos se puede dar entre los millones y millones de Egos y Entes que pululamos por la faz de la Madre Tierra, Pacha Mama o como cada cual la quiera denominar.

    Al final de la existencia física o de la andadura terrenal ego-ente, nadie sabrá con toda certeza como era lo que llamamos “difunto o difunta” y nos conformaremos en decir: No era mala persona o frase parecida. Con la moda de las cremaciones, seremos una pequeña porción de cenizas y nos vendrá bien la cuaresmal locución: “Polvo eres y en polvo te convertirás” ego Egoista.

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