Laberinto social.
Los de Alí Babá en pañales.
[Federico Soubrier]

federico soubrierNo sé cuál es la cantidad real que usted y yo aportamos anualmente a la pensión vitalicia del expresidente José María Aznar, pero clama al cielo que haya intentado defraudar a los españoles en un terreno que  conoce al dedillo, porque es su profesión.

Y esto lo hace el que desde la chulería más extrema, sentado sobre la silla de esta poca vergüenza, se permite solicitar que se suprima el salario mínimo y el desempleo deje de ser un derecho para los trabajadores.

El matrimonio ha sido sancionado con una multa de 70.000 euros y ha tenido que realizar una liquidación complementaria de 200.000, ¡los pobres!

Los españolitos de a pie podemos pensar que Montoro para que no raje más de Rajoy ha ido a por él, pero yo me decanto más porque alguien realizando su trabajo habitual lo ha calado en su intento de engañar a Hacienda, esa que hipotéticamente, cuando viene bien, somos todos.

No voy a mentar al alcalde de Granada, ¿para qué? Pero sí me tengo que parar en el nefasto  exministro de industria, el que se ha convertido en  el hazmerreír del mundo queriendo cobrar el “impuesto del sol”. Soria, el de ahora sí, ahora no, es tan embustero que se ha metido en un marrón representando una de las mayores bufonadas de los papeles de Panamá. Aunque parece que ha dimitido voluntariamente, según los medios, llegó a un acuerdo para no hundir todavía más la mala imagen que día a día nos ofrece el PP.

Me da más tranquilidad, a sabiendas de que el gobierno en funciones no vale para casi nada, saber que como no pueden nombrar otro ministro, el de Economía y Competitividad, de Guindos, se va a hacer cargo de la cartera. Otro que nos pidió austeridad, pero se dedica a lucir una colección de relojes de más de un millón de las antiguas pesetas (está en su derecho, pero parece que no queda bonito ni consecuente).

Si el presidente en funciones es un hombre honorable, dimitirá, según me cuentan las hemerotecas, porque uno de los que nombró para su gabinete ha cometido un “presunto” delito con rúbrica, pero ya ha dado muestras de que su norma es la de “donde dije digo, digo Diego” pues mintió con su programa electoral, aquél que no es que no cumpliera como suelen hacer los políticos “decentes”, sino que llevó a cabo totalmente lo contrario de lo prometido.

No vayamos a pensar que estos son los únicos malos de la película ya que las salpicaduras llegan a todos los partidos pero las páginas miden lo que miden y hoy les toca a los que han estado dando la nota revolviéndonos las tripas durante la semana.

Lo más lamentable es que sabemos que todo esto es solo la punta de un iceberg inimaginable y en un cómplice silencio seguimos flotando en toda esta mierda sin decir ni pío mientras muchos de nuestros representantes electos dejan constantemente a los de Alí Babá en pañales. Y nosotros, aquí temblando con nuestra humilde declaración.

Federico Soubrier García

Sociólogo y Escritor