Miguel de Cervantes, infante de Marina

Juan Francisco Feal. Subdelegado de Defensa en Huelva(Texto: Juan Francisco Feal. Subdelegado de Defensa en Huelva) Hoy, día 22 de abril, se cumplen 400 años de la muerte de Miguel de Cervantes. Dejando a un lado la figura del escritor, me gustaría dejar una semblanza del Miguel de Cervantes militar y más concretamente infante de Marina, aspecto poco conocido ya que la mayoría de la gente lo relaciona como infante del Ejército de Tierra.

La vida militar de Miguel de Cervantes transcurre entre 1569 y 1584.

Tanto esta circunstancia como la de haberse hallado en la jornada de Lepanto de 1571 y en otras acciones de mar y tierra son innegables e innegadas; sin embargo, lo que es punto de discusión es si puede o no considerarse Infante de Marina. La unidad en la que sienta plaza, como soldado aventajado, a los 22 años, es la compañía de Diego de Urbina, una de las diez de las que se componía el tercio del Maestre de Campo D. Miguel de Moncada. Se trataba de una compañía de infantería española reclutada en el interior de Castilla, pero su destino estaba muy claro y constituía el mayor aliciente para los reclutas: combatir al turco por mar en los prolegómenos de la Santa Liga.

Embarcado con su unidad, su primera campaña fue probablemente el socorro de Chipre, en el que las galeras españolas de Juan Andrea Doria, las del papado y las de Venecia, bajo el mando conjunto de Marco Antonio Colonna, no pudieron impedir la pérdida de la isla.

Formada de nuevo la Santa Liga, Cervantes embarca otra vez en Nápoles con su capitán y parte de su compañía en la galera “Marquesa”. Conocida fue su valiente actuación en el mayor combate naval del siglo. Enfermo de calenturas, su capitán ordenó su baja y que fuese retirado bajo cubierta por no encontrarse en condiciones de pelear, pero su alegato fue contundente: “…más quería morir peleando por Dios y por su rey, que su salud”, pidiendo que “le pusiese en la parte y lugar que fuese más peligroso, y allí estaría y moriría peleando”. En efecto, se le dio un puesto de gran responsabilidad, la defensa del esquife, clave de la propia galera, donde lucha heroicamente al mando de doce soldados, ya que su condición de aventajado le cualificaba para ello.

En el transcurso de la batalla en la que, según atestiguan multitud de informes, se comportó con gran bizarría, recibió dos arcabuzazos en el pecho y otro en la mano izquierda, de la que resultó inútil.

Si la actividad militar de este genio literario en ciernes hubiese terminado en 1571, cabría afirmar todo lo más que Cervantes fue soldado de Mar en una unidad embarcada, convirtiéndose en válida la frase de Alcalá Galiano de que: “Al Ejército español cabe la suerte de que varón tan insigne militase en sus filas como soldado de sus valerosos Tercios; y a la Marina de nuestra Patria la no menor de que su nombre se halle asociado al combate más glorioso y trascendente de sus fastos navales”.

Pero está documentalmente probado, como veremos, que si bien es cierto que antes fue soldado de infantería embarcado para una jornada naval, más tarde se convirtió en verdadero Infante de Marina al pasar a una unidad al servicio permanente de la Armada y que por esta circunstancia acabaría denominándose Tercio de Armada.

Después de Lepanto, malherido, fue trasladado a aquel célebre hospital de Messina donde pudo gozar del sobresueldo de tres escudos del que le hizo merced D. Juan de Austria por sus méritos y donde permaneció convaleciente hasta 1572.

A partir del 29 de abril de ese año Miguel de Cervantes pasa a ser infante de Marina al sentar plaza en la compañía de D. Manuel Ponce de León, del Tercio de D. Lope de Figueroa. A partir de este momento seguirá todas sus vicisitudes marítimas, porque no se trata de una unidad embarcada para una ocasión concreta, sino de la unidad de guarnición de las galeras.

Por una relación de 16 de julio de 1572 se sabe que el Tercio de D. Lope, con un total de 2.259 plazas, estaba embarcado en 12 de las 16 galeras del cargo de D. Álvaro de Bazán. Cervantes, por lo tanto, tuvo que haber servido a bordo de una de estas naves.

Cervantes quiso ser soldado de Marina una y otra vez, y aunque otras posibilidades tuvo y tendría de militar en otras campañas terrestres, fueron las navales sus preferidas.

El 7 de octubre de 1572 tomó parte en el indeciso combate de Navarino y de ahí pasó, con su Tercio, a las duras jornadas de Túnez y La Goleta, salvándose de la reconquista turca que hizo perecer a la heroica guarnición de sus compañeros de armas, al volver con el grueso del Tercio de D. Lope de Figueroa a Italia, donde permaneció hasta 1575, estando de guarnición en Cerdeña y navegando a Génova y La Spezia y participando en el socorro de La Goleta de 1574 que el mal tiempo hizo fracasar.

Cuando se dirigía con licencia a España, a representar en la Corte una solicitud para el mando de una compañía, avalada por los informes de su Maestre de Campo y del propio virrey de Nápoles, Duque de Sessa, es apresado junto a su hermano Rodrigo, soldado como él en la galera “Sol”, por los argelinos.

Hasta 1580 permanecería cautivo en Argel, resultando infructuosas sus valerosas e ingeniosísimas intentonas de fuga.

Tras una comisión de servicio llevada a cabo en Orán, Cervantes interviene en la campaña de Portugal y en la batalla naval de la isla de San Miguel, siendo ésta la última de sus actividades militares, cambiando a partir de entonces la espada del soldado por la pluma del escritor y del funcionario, aunque su carácter belicoso nunca le permitiría el uso de la primera.

Los diferentes destinos y acciones de Miguel de Cervantes en el Tercio de D. Lope están suficientemente probados.

Si el Tercio de D. Lope de Figueroa, el Tercio de la Armada, fue un Tercio naval permanente y a él perteneció Miguel de Cervantes Saavedra, como con toda probabilidad también su hermano, sólo quien no se resiste a ver y creer puede negar que fue Infante de Marina y que una de las mayores glorias del Cuerpo es la de poder contar entre sus veteranos con el hombre más notable de las letras españolas.

El 12 de junio de 2006, el coronel de IM,  Subdelegado de Defensa en Huelva, se desplazó a la ciudad de Argel para, en representación de la Armada Española, acompañar al Embajador español, el director del Instituto Cervantes, el alcalde de la ciudad y representantes del Ministerio de Defensa argelino, a la presentación de los trabajos de rehabilitación de la Gruta de Cervantes.

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