Antonio López pide que se reconozca a los pioneros de los Rayos X en Andalucía

 

270416. El radiológo de Huelva. Antonio López, junto a miembros de la Real Academia de Medicina de Sevilla, tras la lectura de su trabajo de investigación premiadoEl académico y radiólogo de Huelva, Antonio López, dio lectura al trabajo premiado en el transcurso de una sesión académica en La Real Academia de Medicina y Cirugía de Sevilla, en la que ha solicitado que Andalucía reconozca a los tres doctores ‘pioneros y mártires’ que trajeron los Rayos X a Andalucía aun a costa de sus propias vidas tal y como ha quedado constancia en el detallado estudio de investigación que ha sido galardonado por el Real Ilustre Colegio Oficial de Médicos, sobre el tema ‘Medicina, Historia de la Medicina y Humanidades’.

Familiares de los doctores Felipe Carriazo, José Manuel Puelles y Leopoldo Murga, presentes en el acto, agradecieron al radiólogo de Huelva, Antonio López, que haya recuperado la historia desconocida de estas facetas personales de quienes trajeron en poco más de un año a Andalucía, sin que todavía se hubieran conocido sus efectos, el descubrimiento de los Rayos X que la noche del 8 de noviembre de 1895, en Wursburg (Alemania), fue realizado  por Wilhelm Conrad Rontgen (1845-1923), algo que el transcurso del tiempo ha puesto en valor con tecnologías ya más avanzadas. Y también que se solicitara a la Real Academia de Medicina y Cirugía que haga llegar a las autoridades la necesidad del reconocimiento público que estos radiólogos merecen.

De los tres médicos ‘pioneros y mártires’, como ha denominado Antonio López Jiménez en su trabajo de investigación, Felipe Carriazo fue el primer fallecido en España por ‘carcinoma radio’ inducido en 1919; José Manuel Puelles lo hace en el año 1925 por afectación hematológica radio inducida tras varias amputaciones y Leopoldo Murga, que tuvo más suerte, en su relación con los Rayos X, muere en 1923 por coma diabético. Si en el año 1895 se descubría los Rayos X al observar la fluorescencia que mostraban unos cristales de platinocianuro de Bario, situados a cierta distancia, de un tubo de rayos catódicos con el que estaba experimentado Wilhelm Conrad, que en 1901 le proporcionó el Nobel de Física (el primero que se otorgaba), los tres médicos andaluces no tardaron en comprar dichos equipos en 1896 después de lo que hicieran los doctores Eduardo Fontsere y César Comas y su primo Agustí Prio en Barcelona, quien publica su propia experiencia de la carcinogénesis latrogena de los Rayos X que le llevaría a la muerte por metástasis de un carcoma de manos en diciembre de 1929.

El doctor onubense Antonio López Jiménez, en la lectura de su trabajo, detalló de una manera cronológica la vida profesional de los tres pioneros andaluces en aplicar la nueva tecnología descubierta en ese final del siglo XIX . De esta forma dio a conocer, entre otros muchos detalles, que fue el doctor Carriazo quien instaló el primer Gabinete de Radiología de Andalucía en 1897, siendo también el primer caso mortal del que se tiene constancia en España por los efectos producidos por falta de protección al exponerse a los Rayos X ya que “nadie pudo informar a aquellos primeros aventureros de los riesgos que presentaba su manipulación porque se desconocían sus efectos biológicos”.

Antonio López Jiménez, además de miembro de la Real Academia de Medicina y   Cirugía de Sevilla desde junio del 2011, ha sido jefe de Servicio de Radiodiagnóstico del Hospital Infanta Elena, de Huelva, hasta diciembre del 2014 y director de CEDICO, Centro de Diagnóstico por la Imagen con Alta Tecnología. Trabaja actualmente en la investigación de la implantación en la provincia de Huelva de los Rayos X.

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