Laberinto social.
La metamorfosis
[Federico Soubrier]

federico soubrierHace pocos minutos he terminado de leer “La Metamorfosis de Kafka en irreverente versión ampliada” acertadamente publicada por Ricardo Crisóstomo Pizarro, en la que tanto su sentido del humor como sus profundos conocimientos de psiquiatría enriquecen aun más la obra, consiguiendo suavizar de alguna manera la angustia que supone deglutir el espejo existencialista Kafkiano si intentas comprender en profundidad el trance que están viviendo sus personajes.

A pesar de no estar allí descrito, he visto entre líneas a un despedido de cincuenta años que al encerrarse en su casa, sumido en la tristeza o tal vez en el alcohol, se convierte en el problema de una familia de la que fue líder en su día.

Esto está sucediendo ahora en muchos hogares de España, cien años después de que Franz Kafka escribiese su obra transformando un hombre en insecto de la noche a la mañana, cuando la versión se viene a perfeccionar con magistral desenlace.

Agradezco que mi buen y nobel amigo Ricardo, con el que comparto aficiones náuticas y literarias, me haya hecho pensar en cuestiones como la vejez, el alzhéimer y la maldición de aquellas enfermedades que aterrizan en las casas efectuando un traslado de roles, modificando el juego en las tablas y desmembrando el complejo entramado social rigurosamente ensamblado y tejido.

No todo ha sido tristeza, he podido sonreír pensando en cómo un político pasa a ser gusano en función inversamente metamórfica debido a la corrupción, pero no por llevarla a cabo, que eso no marca, sino por hacerse pública, que afecta hasta genealógicamente a base de disgustos.

Tener todo el poder y acabar en una celda también te quita las alas, aunque en este caso, pasados unos años te las devuelven para que emigres a tus paraísos fiscales en un viaje cual segunda generación de mariposa monarca.

Lo mismo me pasa con los partidos políticos, se acuestan de izquierdas y se levantan de centro, o lo que es peor, en el ala contraria, o viceversa. Aunque en este caso son los insectos los que votan, pagan y callan.

Solo transmitir a mi amigo que ha sido todo un placer su lectura y que espero la publicación de “Tras la reja del psiquiátrico”, con la convicción de que será una obra igualmente acertada.