Junta de Andalucía

Entre la vida y la muerte: crónica de un accidente y dos bomberos

Colisión N-435 (1) Colisión N-435 (2) Colisión N-435 (3)(Texto: Sindicato Andaluz de Bomberos) En la mañana del pasado domingo de Pentecostés mientras en la aldea del Rocío el desfile de altos cargos y dirigentes de bomberos era un adorno más de tan señera romería, dos turismos colisionaban brutalmente dejando a sus tres ocupantes en peligro de muerte, peligro tan real y palmario que finalmente uno de ellos falleció.

Hasta el lugar del siniestro se desplazaron efectivos del 061, ambulancias convencionales, Guardia Civil y una dotación de bomberos. En palabras de los miembros de la junta de personal, lo lamentable es que esa dotación contaba con solo dos bomberos para atender y rescatar a tres víctimas en riesgo vital. Según la información facilitada por miembros del Sindicato Andaluz de bomberos (SAB), los protocolos de mayor implantación en los servicios de bomberos exigen un mínimo de 5 o 6 intervinientes en la primera intervención de una situación como aquella, a lo que habría que añadir la presencia de algún mando en labores de dirección. La patética situación vivida en la N-435 el pasado domingo se vio agravada porque el parque de bomberos que acudió en primera instancia solo contaba con dos profesionales, al no haberse cubierto ni siquiera el mínimo de tres establecido para ese parque. Según el personal de turno, los refuerzos procedentes del segundo parque más cercano a la zona, el de Aljaraque, no llegaron hasta 30 minutos después, dada la lejanía del mismo, y el primer mando en llegar lo hizo al menos 45 minutos después del aviso.

Nos recuerdan desde el SAB que en situaciones de emergencia en los que la vida está en franco peligro, un par de minutos puede ser la diferencia entre la vida y la muerte… el pasado domingo dos bomberos se defendieron como pudieron y lo dieron todo por ayudar a salir de ese amargo trance a tres víctimas que podríamos haber sido cualquiera nosotros. Tres cuartos de hora más tarde, cuando llegaron los mandos, la suerte ya estaba echada y la vida se había cobrado su tributo.

Desde la plantilla de bomberos solo queda lamentar lo sucedido y por qué no, mostrar gratitud hacia instituciones como la concejalía de seguridad de San Juan del Puerto, que ante la cercanía de circunstancias tan dolorosas como la del pasado domingo intentan tomar cartas en el asunto y plantan cara a la gerencia del Consorcio, para que al menos el parque de su pueblo no se vea mermado día si y día también por la mala gestión de recursos humanos del Consorcio Provincial de Bomberos.

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