Rocío Bueno, ‘Cracketeo’, Ediciones enHuida, 2014

Rocío Bueno(Texo: Rafael Núñez Rodríguez) Rocío es una vieja-joven conocida de la literatura onubense. Desde muy pronto empezó a asistir a la tertulia literaria Madera Húmeda. Publicó una plaquette que lleva por título: “Tantos como tú”. Cracketeo publicado en 2014 por la editorial sevillana enHuida es un poemario inicial y de tránsito a la vez, aunque con atisbos de una futura madurez que dará mucho que hablar.

El poemario se divide en tres partes: “en capítulos anteriores” es la primera, la segunda se títula: “Cracketeo”, la tercera lleva por nombre: “Despegar” y “Epílogo”. La portada del poemario fue realizada por Luis Bueno, su hermano y quien la introdujo en los mundos sutiles.

En esta reseña sugeriremos una propuesta de lectura alternativa de la primera parte del poemario. El lector curioso podría empezar a leer el poemario por la página 23 con el poema titulado “Implosión”. En este caso la voz lírica se presenta de la siguiente manera: “Tengo las lágrimas/ agarradas al pecho/ como los mocos”. Nos sitúa en un mal que debe ser expulsado del cuerpo para volver a poseer el control del mismo.

Mientras que en “Botellas en la red” se adentra en el conflicto que intenta resolver el poemario, el tránsito entre dos estados de una misma voz y en últimas consecuencias de la persona que escribe esos versos. “Home” es la tercera parada que proponemos. En este caso la voz poética empieza a desprenderse de los males que retenían y comienza la reconstrucción de si misma: “Mi golen se apiada/ de ti, de mi,/ recoge los legos/y juega, solo/ a la reconstrucción”.

La “Salvación” es la cuarta parada. En ella, la voz lírica inicia y continua la reconstrucción con fuerzas renovadas: “armonía/ Puntería/ mecha encendida/ ansiedad y segundos/ pinchazo/” como podemos ver se encuentras elementos vitalistas que muestran como se van renovando el interior del yo lírico. “En tantos como tú”, la voz lírica se complace en el recuerdo: “y me recreo en lo que serías/ si siempre fueras aqui”. Podemos ver como ya existe una distancia entre el ser amado, el recuerdo y el ahora desde el que se habla. En este caso lo ejemplifica perfectamente los tiempos verbales usados. Estos marcan una distancia hipotética que aleja al yo lírico de la persona amada.

Sin embargo, tras esta leve parada vuelve a tomar impulso y en “Quasiestaticidad”, neologismo acuñado por la propia Rocío Bueno, que se refiere a un estado de quietud superlativo, realiza la poeta un interesante juego textual con una canción de Simon & Garfunkle con la que encabeza el poema: “And a rock feels no pain and an island never cries”. El texto siente el influjo de la canción citada y se estructura a partir de ella. Por ello, el curioso lector debe saber interpretar las señales paratextuales que se encuentra a su paso. La voz que nos habla se ve ya lejana del dolor, recibe golpes de las olas pero no siente ni padece. “Trepa en mis pulmones” y no ha terminado de expulsar todo aquello que le daña. Sin embargo, no sufre, se encuentra quieta y esa quietud la aleja del dolor. En “Plastico y gomas” se duplica y se mira desde fuera ahondando en una posibilidad descartada, pero recurrente.

En definitiva, el poemario es una ida y vuelva a los confines de la experiencia amorosa y vital. El cambio y el proceso se aborda en las distintas partes que les dejo interpretar libremente. Los cracketeos que se dan en estos versos configuran un poemario con distintas lecturas y niveles de comprensión variados. Sin duda se trata de una lectura recomendable para lectores de ojos sagaces y mirada profunda. La autora que tenemos frente a nuestros ojos sabe unir mundos distintos y convertirlos en una amalgama de diversos componentes. Por todo ello disfruten de su lectura.

 

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