Junta de Andalucía

Ayora Ibáñez habla en La Rábida sobre la nueva minería y las aguas ácidas

 

27069358050_854b8e4fae_zCarlos Ayora Ibáñez, profesor de Investigación en el CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas) ha impartido una Clase Magistral en el Campus de La Rábida, denominada “El bueno, el malo y el raro: más allá del tratamiento de aguas ácidas de mina”. La misma se enmarca en el Máster Oficial de Geología y Gestión Ambiental de los Recursos Minerales impartido en forma conjunta por la UNIA-UHU y dirigido por Gabriel Ruiz de Almodóvar y José Miguel Nieto Liñán, de la Universidad de Huelva.

Durante su exposición, Ayora Ibáñez ha manifestado que se podría obtener un nuevo tipo de minería, si se logra tratar las aguas de minas y el residuo que queda después de ese tratamiento, y que “no sabemos que hacer con él”. “Si extraemos de ese residuo materias primas, que ahora son muy buscadas, podríamos obtener un nuevo tipo de minería, muy diferente a la minería clásica que destruye el paisaje”.

El profesor dijo también que si no se hace nada las aguas ácidas, de momento, son un problema ambiental porque no son aprovechables para nada y están dañando el ecosistema. “Si a estas aguas podemos tratarlas con algún beneficio, las recuperamos y, además, obtenemos otro tipo de materias primas, podrían financiar el tratamiento que proponemos”. Este proyecto plantea una minería, que no sustituye a la tradicional, sería lo que llamamos microminería. “La industria necesita mucho más mineral para que sea rentable, pero de este modo se puede complementar con la minería tradicional y, sobre todo, puede financiar el tratamiento del agua, no veo difícil su aplicación”, comentó Ayora Ibáñez.

Estos minerales, que se extraen de las aguas ácidas, son necesarios para la industria moderna, para producir imanes, lásers, autos híbridos, led, catalizadores para los motores de combustión, etcétera. Son materiales que entran en poca concentración en la industria pero que son muy necesarios.

Este proyecto todavía no está en ejecución porque, explica Ayora Ibáñez, “el tonelaje es muy poco y no conocemos realmente qué cantidad tenemos”. “Es una idea que se tiene que probar, tomar muestras en todos los ríos y riachuelos ácidos y evaluar qué representa esto”, puntualizó.

Para concluir, el investigador destacó otro punto en beneficio de esta microminería. “La minería tradicional agota un recurso en cuanto lo extraes, en cambio la naturaleza va a generar aguas ácidas en la misma cantidad durante centenares de años, la única amenaza sobre este recurso es el cambio climático y que no llueva”, finalizó.

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